Al llegar a la adolescencia los jóvenes buscan ídolos a los que admirar e imitar. Se trata de una etapa más a la hora de formar su identidad. Sin embargo, es importante saber diferenciar entre imitar a un ídolo y obsesionarse por él.
El valor de los ídolos
Rompiéndo moldes
Siempre se piensa en ídolos más bien inalcanzables. Sin embargo, muchos adolescentes sin ser excesivamente conscientes de ello, tienen como referentes a personas muy cercanas a ellos: sus padres, hermanos, profesores, amigos de la cuadrilla...
Lo que esconden los ídolos
Detrás de los ídolos, se esconde un gran comercio y negocio en el que se pretende únicamente vender. El ídolo nace de una continua exhibición de sus virtudes; tras ella, los defectos se idealizan o se pasan por alto. De este modo, la mala educación del idolatrado es interpretada por el adolescente con algo similar a tinene mucha personalidad.
Cuando se pasa a lo obsesivo
En ocasiones, un buen número de conductas no muestran sólo respeto o admiración por una persona, sino exageración y fanatismo por ella. Estos comportamientos, que no sólo se dan en jóvenes como muchas veces se piensa, han de reducirse y controlarse, ya que en caso contrario pueden resultar peligrosos.
Por otro lado, la exaltación excesiva es señal de falta de personalidad, baja autoestima.... Es importante trabajar con los hijos estos aspectos y animarles a que la energía que gastan en ensalzar a otras personas la utilicen en trabajar por ellos. Un pequeño análisis, adaptado a la edad y grado de maduración del adolescente también puede ser muy enriquecedor.
Muchos son los que ponen todo su esfuerzo en ser famosos, queridos por los demás y se olvidan de algo más importante. ¿Se quieren ellos mismos?, ¿son buenas personas?, ¿qué valoran, la fama y superioridad que la posición les oferta o el superarse como persona? Son preguntas que todo el que se plantea destacar debería tener respondidas.
Fuente: www.psicoterapia.cl


