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miércoles, 13 de julio de 2011

La Crisis Del Lenguaje


NR:Este artículo es una síntesis de una entrevista realizada en un programa radial, al profesor doctor Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras y Miembro Correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua e Investigador Principal del CONICET.

La lengua es un factor fundamental en tres ámbitos, como la comunicación, la educación y la negociación. Los gobiernos deberían tomar conciencia de la importancia de la lengua y de su manejo en los medios masivos de comunicación, así como también mejorar las políticas de enseñanza.

El español es una lengua cuya relevancia va en aumento en el mundo. y tenemos que preocuparnos para que, manteniendo las diferencias regionales y dialectales, la lengua sea cada vez más unitaria, más rica, más matizada y disminuya ese empobrecimiento que se está dando en los medios. También la vulgaridad debe desaparecer porque va en detrimento de lo que son las relaciones y la comunicación humana. Este empobrecimiento es algo muy grave ya que afecta la libertad de expresión. Un joven que tiene dificultades para expresarse en su lengua, no puede ejercer plenamente el derecho a la libre expresión.

La vulgaridad se descalifica por sí misma.

Cuando se escucha hablar a una persona de manera soez, torpe, limitada, con groserías, se descalifica sola.

En la facultad de comunicación de Bs.As. hay una estadística realizada que dio por resultado que hace 10 años un alumno que ingresaba tenía un dominio de unos 1300 vocablos en su lengua oral activa, y hoy está en los 500. Esta pérdida se debe a un empobrecimiento gradual por muchísimas razones: la escuela, la falta de lectura, el modelo de los medios orales y una serie de elementos más.

Pero lo que es grave es que un chico "discapacitado verbal", va a ser en el futuro un mal habitante de una democracia. Porque en la democracia se exalta el derecho a la palabra a poder expresarse con libertad y el que es cautivo de la limitación no es libre. De modo que estamos generando en estos momentos, cautivos, limitados, disminuidos verbales que no van a poder hacer ejercicio de su capacidad de libertad de expresión, y como se sabe: lo que no sale por la boca en el diálogo, en la discusión y aún en la protesta, sale por la mano: en el cachetazo, en la pedrada, en el destrozo.

Hacerse oír, es una forma de catarsis que atenúa la violencia potencial que puede tener una persona. Pero si esa persona está discapacitada para expresarse tal vez no tiene otra salida que la violencia de empujar, de golpear, de cortar una calle, lo cual va en detrimento de la cultura de la tolerancia y el diálogo.

El diálogo es inexistente en la escuela, salvo en el jardín de Infantes ya que, a medida que avanza la educación, lamentablemente, el diálogo va muriendo. En la Universidad se nota aún más ya que un docente. frente a 300 alumnos, es imposible que dialogue. Desgraciadamente se han suprimido los exámenes orales que eran una pulsación importante del rendimiento de la persona, y además obligaba al alumno a exponerse a decir lo que piensa. Estamos en una reducción de la oralidad gravísima, y en esto radica la mayor atención que hay que poner en el futuro, porque el 90% de las tareas que los seres humanos desarrollamos durante el día es oral. Hay menos de un 10% que es escrito, y el resto es de lenguaje gestual.

La radio, que es un magnífico medio de comunicación oral, con el tiempo va a tener interlocutores absolutamente torpes y limitados que le van a contestar todas las veces que se les pregunte algo "…y … nada…" con lo cual se cierra el diálogo, ". En la medida en que el chico no avance en un conocimiento de los matices del idioma, lo va sintetizando. y va quedándose con expresiones muy elementales para su comunicación. La escuela que ha ido decayendo gradualmente en la enseñanza de la lengua: ha constituido la lengua en una materia de enseñanza en vez de ser el ligamento de todas las materias. Uno aprende química, física, matemática, con lengua. Entonces, la lengua vale de por sí, pero también vale como elemento conjuntivo de toda la cultura. Al convertir esto en ‘3 horas de lengua’ están errando seriamente porque la lengua es el instrumento de enseñanza de todas las materias. Y que en una materia no secorrija la pobreza del vocabulario o la sintaxis porque no es lo específico, es una aberración.

Toda generación juvenil, quiere distinguirse de la generación anterior, entonces tiene que combatir a los académicos, a los profesores. El chico tiene que diferenciarse y marcar un terreno propio, y eso está bien porque es una búsqueda de identidad diferenciada de los adultos, especialmente de los padres.

El maestro hoy día tiene varias limitaciones: no maneja el sistema de la lengua, no maneja el comentario de texto, que es el elemento donde uno le hace llegar a la realidad al alumno, reflexionar sobre realidades similares a las de él. El comentario de texto es el elemento primordial para acercar al alumno riqueza de lenguaje, comprensión de la lengua y comprensión de la vida. Tampoco tienen mucha idea de los métodos de lectoescritura. Sin embargo pueden egresar de la universidad con todas estas limitaciones y luego ir a los Institutos de formación de docentes a dar clases de lengua, literatura y didáctica de la lengua y la literatura. Si el maestro egresa de esos institutos y no conoce esta realidad, luego no acierta en cómo tiene que enseñar al alumno a leer y escribir. El niño sale de un tercer grado sin saber leer y escribir correctamente, y sigue y egresa de un quinto años sin tener lectura comprensiva.

¿Qué pasa con egresados secundarios en esas condiciones? Van a hacer colas para obtener un empleo, lo hacen llenar un formulario y no entienden las consignas. Pierde el empleo. ¿quién es el responsable? Lo primero que dicen: Somos todos. ¡No! ¡Paremos! Yo trabajo en lo mío, me esfuerzo por mejorar, tengo propuestas. Las responsables son las autoridades del gobierno que han manejado la educación argentina. Esto de querer hacer a todos responsables de todo, es de una ideología que nos quiere hacer a todos responsables, en definitiva, para que no haya responsables. Es una justificación política.

El mismo caso anterior: en lugar de llenar un formulario, tiene que concretar una entrevista. Este joven no puede hacer la entrevista porque no sabe articular tres palabras seguidas, no sabe presentarse. Y esto tiene que ser un ejercicio que se haga en la escuela: el profesor puede dar el ejemplo: en un determinado tiempo, cada uno tiene que presentarse ocupando todo ese tiempo: "yo soy Juan, tengo 17 años, estudio tal cosa, me gusta el deporte, salgo a caminar, hago tortas fritas, soy especialista en jugar al dominó…" Seguro que los primeros en hacer el ejercicio no saben cómo llenar el tiempo, a los 3 o 4 ya le van tomando la mano. Bueno este es solo un ejemplo. Hay que enseñarles a los chicos a hablar.

En cuanto al segundo punto que habíamos planteado: si hay alguna conspiración acerca de empobrecer el lenguaje de la gente. En gran parte esto depende de lo teorético de nuestros ministros, que no tienen experiencia de aula ni conocen la realidad pedagógica del país. Esto los lleva a una simplificación ridícula de distorsiones y a no saber qué hay que hacer en la formación de los maestros. Es decir, en gran medida esto es consecuencia de la ignorancia de los ministros. Yo le pregunto al ministro Tedesco cuánto hace que no está frente a alumnos pulsando la realidad…

Respecto a lo conspirativo: hay una teoría que tiene sus puntos de aceptabilidad que dice que inclusive desde la UNESCO hay una conspiración para un empobrecimiento gradual de los pueblos de menos desarrollo para que tengan sometimiento a los pueblos con poder. Es posible que la estupidización de la gente venga a dar beneficio a los que tienen poder político. Pensamos con palabras, matizamos con palabras. El empobrecimiento del lenguaje lleva a empobrecer el pensamiento. Si no puede pensar, es sujeto de explotación por parte de un gobierno despótico. De modo que esto estaría dentro de un sistema planificado de idiotización del pueblo para manejarlo. Por eso, mi clamor es: SI USTEDES NO ESTÁN EN LA CONSPIRACIÓN, DEJEN DE SER IDIOTAS, y pónganse a revisar la situación.

Con el tema de poco conocimiento de parte de los docentes de, con esa disminución de capacidad de comunicación electrónica, el docente no puede competir con los chicos en esto. Y se produce una brecha generacional seria. Los idiotas le dicen "la brecha generacional se va a solucionar con el tiempo, porque los chicos de la generación digital de ahora, mañana serán los maestros de pasado mañana".

Lo que ocurre que para esto tenemos que esperar diez años, y no podemos perder todo ese tiempo y las generaciones que pasan por él. Lo que urge es que la escuela asuma la enseñanza de los códigos y de todos los lenguajes mediáticos para ponerles el pie encima y enseñorearse de ellos, es decir, no echemos incienso con reverencia a las máquinas, sino entendamos que las máquinas son siervas nuestras. Entonces por ejemplo, le digo a los alumnos. Enciendan todos el celular. En 5 minutos tienen que definir en la menor cantidad de palabras posibles con palabras completas, la función de la raíz de un vegetal. Allí, todos los alumnos de "la generación del pulgar trabajando", y a partir de allí pone en funcionamiento en el pizarrón lo que han generado los alumnos en los celulares. Allí el docente logra que se esfuercen en escribir palabras completas, que expresen una definición, es decir, está metiendo el celular debajo de la pata.

Así como eso, ¿cómo enseña la carta? Tiene que enseñarla con correo electrónico. Pero claro, para eso es necesario que el maestro maneje todos esos recursos
Los padres creen que sus hijos son inteligentes porque saben manejar los aparatos. Mentira: lo que tienen es habilidad técnica y puede manejar con destreza el teclado y lo demás. Pero no confundamos "aserrín" con "pan rallado" porque sale mal la milanesa. Hablando etimológicamente, es inteligente el que lee adentro "intelectum" significa el que lee adentro de la realidad, el que comprende el sentido de las cosas

Yo tengo el lema de que "NI EL LLANTO NI LA PUTEADA CAMBIAN LA REALIDAD. SOLO LA MANO OPERATIVA A LA LUZ DE UN PROYECTO EFECTIVO, LA MODIFICA". En función de esto, publicamos con Ed.Santillana un libro que se llama "NO SEAMOS INGENUOS. MANUAL PARA LA LECTURA INTELIGENTE DE LOS MEDIOS". No seamos ingenuos creyendo que lo que nos emiten la radio, la televisión, la publicidad, el cine, es la realidad. Son representaciones de la realidad.

Este manual está destinado a padres y maestros para que sepan cuáles son los recursos que los distintos lenguajes mediáticos utilizan (hay un capítulo para cada lenguaje mediático, escrito por un especialista joven con mucha experiencia de aula), para que padres y maestros sepan que no pueden condenar abiertamente las cosas sin conocerlas y adviertan los riesgos que hay en este tipo de cosas.

Es también un campo interesante, que faltó en ese libro, el de los jueguitos electrónicos. Es este un campo que está entre la lectura y la televisión. Para el chico, la televisión es pasiva. La lectura es activa. El jueguito electrónico es una conjunción: recibe pero a su vez actúa.

Los padres y educadores deben tener argumento frente a los hijos y educandos para decirles por qué hay que tener cuidado con esto, y no decirle solamente no porque no. Eso niega todo. Según Maturana,."Los seres humanos somos seres ‘lenguajeantes’ Somos en nuestros decires y también en nuestros callares". Creo que es indispensable el amor en nuestros actos comunicativos, en nuestros intercambios de ideas. La escucha amorosa y la afirmación amorosa que se comparten fraternalmente al conversar. Conversar, converger, es girar juntos sobre un mismo tema.

En esta expresión de Maturana se está resaltando no solo la importancia de la palabra sino la del silencio. Hemos matado el silencio hasta en lo litúrgico. Antes era excesivo, ahora es excesiva la comunicación en cantos y demás. Y el silencio es necesario. Es necesaria la reflexión, la meditación. Los chicos también lo necesitan en la escuela. Hay que serenarlos, quitarlos de los ruidos y del avasallamiento visual para que pueda sumergirse un poquito en sí mismo. El que es dueño de la palabra también es dueño del silencio.

El político no suele ser dueño del silencio, y eso es nocivo contra la misma palabra. De alguna manera es cierto que el hombre es un ser hecho de palabra. Pero en esto de la escucha atenta: fijémonos: yo la escucho a usted por la oreja, que se llama "aurícula", pero el corazón tiene dos espacios que se llaman "Ventrículo= vientrecito", y "aurícula= orejita", de modo que uno tiene que tener una disposición del corazón para poder escuchar con atención a otro. Y en el vértigo en que estamos nadie da tiempo al otro para que hable, nadie se escucha. La enseñanza del diálogo: "dia=a través de, "logos"=palabra", no se está dando, porque el diálogo hay que aprender a hacerlo.

Ha desaparecido el diálogo en la mesa familiar. Cuando yo era chico, el diálogo se aprendía oyendo hablar a los mayores, viendo cuándo era el momento oportuno para intervenir nosotros. Todo esto ha desaparecido. La serie de valores que están en el manejo de la palabra –porque la palabra es sede de muchísimos valores, es la sede inclusive de la esencia del hombre y por eso teológicamente el Verbo es Palabra-. Lo que tenemos nosotros en esa dimensión no lo tenemos en cuenta, y hacemos de la palabra una trivialidad.


Creo que un mensaje para los chicos y jóvenes que puedan estar escuchando es que ellos tienen que entender que el poder que tiene en la vida futura del hombre la lengua es tremendo para bien o para mal (como bien lo expresa ese trozo de la carta del apóstol Santiago). Y porque la escuela no lo está haciendo, y porque los medios no ayudan, tienen que encargarse ellos mismos de hacer un proyecto de mejorar su lenguaje. Hay que leer y releer. La relectura permite encontrar lo que se dejó de lado en la primera lectura, y a medida que se avanza en el texto es bueno ir registrando palabras, buscarlas en el diccionario, ver qué sentido tienen. La única manera de crecer en el lenguaje y de esta manera poder pensar con mayor cantidad de palabras y con mayor flexibilidad, es aumentar el léxico. Y esto se logra leyendo buenos libros, y conversando con personas adecuadas, que saben llevar la conversación y que no imponen la palabra sino que estimulan a que el otro se exprese. El que en medio de una reunión se para con una palabra precisa, domina la reunión.

La presentación en sociedad, la presentación en una empresa, todo depende de la palabra. A los chicos hay que estimularlos a que no se queden aplastados repitiendo siempre lo mismo. Tienen que tratar de enriquecerse por sí mismos ya que el sistema no los está ayudando. Si usted tiene caridad, amor por sí mismo, ocúpese de usted, trabaje sobre usted, que es la mejor materia que tiene.

domingo, 1 de noviembre de 2009

En sexualidad y libertad, cada cosa a su tiempo


Los tiempos cambian pero...

Ayer nomás era común ver que las niñas imitaban a sus madres en sus actitudes, su modo de vestir y de hablar, era una manera de ir creciendo hasta alcanzar su propia identidad y en este proceso, la madre era su "modelo".

En otro tiempo, en algún momento libre, la mamá enseñaba a su hija a hacer alguna labor manual como tejer o coser alguna prenda para su muñeca, por ejemplo. Y no estamos hablando de tiempos prehistóricos sino de hace poco. Hoy los tiempos cambiaron y muchas veces recordamos con nostalgia alguna que otra situación como la mencionada pero, evitando caer en la falsa ilusión de creer que ese tiempo volverá.

Actualmente, cuando aún no han concluido aún su escuela primaria, muchas mamás se ocupan de promover, junto con otras madres del curso, la organización de fiestas o bailes cuando quizá lo ideal sería, impulsar la participación de las niñas en eventos deportivos, obras culturales, sociales y en lo posible, realizadas por ambos sexos en común, para aprender a relacionarse sanamente.

Los programas de televisión contribuyen a exacerbar esta situación de adelantar a las niñas e impulsarlas a realizar algo que no les es propio ni acorde a su edad y etapa madurativa. Así se van acostumbrando a frecuentar locales bailables para menores con la complacencia de sus padres quienes, en el mejor de los casos, únicamente se toman el trabajo de ir a recogerlas al final del baile con muy pocas ganas.

La niña que alimentó ilusiones con las telenovelas de la tarde y los idilios de sus personajes -la mayoría preadolescentes- comienza a vestirse provocativamente para suscitar el interés de los varones y concretar la ilusión alimentada: tener un romance rápidamente tal como la heroína de turno.

¿Y los varones?

Los varones también alimentan su despertar sexual apelando a cuanto medio tienen a mano: internet incluida. Pero hay algo que aún no ha cambiado: los padres y madres de varones no consideran que eso sea algo desestimable, por el contrario, aún vivimos en una cultura predominantemente machista (aunque no nos guste) en la cual ésto es un signo de virilización altamente deseable.


Iniciada la etapa de las salidas a partir de la medianoche con su vuelta a la madrugada se constituyen en un campo ideal para sostener relaciones de parejitas que desean reproducir lo visto en la telenovela, el video, la película o el sitio de internet. El clima del boliche, la música ensordecedora, el alcohol, la caricia cada vez más directa y prometedora, van anunciando un final fácilmente imaginable que puede concluir en un embarazo.

¿Qué sucede con los padres cuando se enteran?

Si la hija está embarazada, algunos no se hacen cargo, algunos se ofenden y aún las expulsan del hogar tal como se comprueba en maternidades a las cuales acuden a tener su hijo, siempre y cuando el embarazo llegue a término. Ésto en el mejor de los casos porque generalmente, estas situaciones las resuelven las protagonistas con ayuda de sus amigas, sin dar participación a sus familias, con las consecuencias sabidas: aborto, peligro de enfermedad o muerte femenina, abandono del varón, posterior culpa y problemas psicológicos.

¿Qué ha pasado?

Si se ha cuidado tanto a los hijos durante la primera infancia, ¿por qué luego detentan una libertad que no está de acuerdo con su edad? ¿A algún papá o mamá se le ocurriría dejar elegir a su hija jugar con un instrumento que no sepan usar y pueda dañarla?. Lo mismo sucede cuando se les ha estimulado para comportarse como adultas anticipadamente, usando ropas inadecuadas y precipitando salidas. El resultado es que salen dañadas.

No necesariamente hay que buscar culpables pero quizá muchos adultos estén tan infantilizados y confundidos ante una cultura que promueve cierto tipo de conductas y actividades, que sería el momento de sentarse a pensar si no se debería modificar la percepción de la vida actual y, aunque se vaya contra la corriente, aprender a dejar a los hijos e hijas disfrutar de su infancia, de sus juegos con muñecas y no con muñecas de carne y hueso que no están preparados para tener.

Que los adolescentes pierdan la cordura está dentro de lo esperable y posible pero que la pierdan sus padres es una triste falta de responsabilidad.


Crecer y hacerse cargo de nuevas responsabilidades no es fácil en un mundo que cambia tan rápidamente; necesitamos ayuda todos, los chicos y los adultos. Ayuda para poder cuidarnos y cuidarlos aprendiendo a tomar de la cultura actual lo bueno, lo deseable, lo necesario y acorde a la etapa de nuestra vida, desechando lo que consideramos que no se condice con nuestro estilo de vida aunque los de afuera nos marquen lo contrario y tengamos que sufrir burlas por ello.


Decir es la salida más fácil, un NO a tiempo puede evitar muchas lágrimas.
Textos: María Inés Maceratesi

sábado, 29 de agosto de 2009

La educación en la vida humana. El proyecto personal del hombre


Javier Úbeda Ibáñez
Escritor


Del concepto mismo de educación se puede inferir con claridad la íntima relación que tiene la educación y la vida humana. Todo el mundo acepta sin dificultad que la educación es preparación para la vida. Es más, la educación es propiamente vida, porque es actividad y perfección.

La educación se refiere y se realiza primariamente en el orden personal. Debe entenderse que lo personal no se refiere exclusivamente a las características individuales y peculiares de cada ser humano, pues la persona humana es una realidad abierta que no se puede desarrollar sino a través de la comunicación. De aquí que la educación, siendo una realidad primariamente individual, se proyecta también en la vida social del hombre.

Vista en la perspectiva social, la educación como preparación para la vida plantea muy serios problemas. Basta tener en cuenta que una característica de la sociedad actual es el cambio rápido. Por tanto, más que proporcionar determinados conocimientos concretos, o normas y patrones de actitudes y reacciones para problemas y situaciones sociales dadas, interesa capacitar al hombre para conocer cualquier situación en que se puede encontrar y saber cómo debe reaccionar adecuadamente a ella. Más que la adquisición de un conocimiento enciclopédico, interesa el desarrollo de hábitos de trabajo intelectual y de criterios de valoración.

Si el hombre se ha de mover en una sociedad compleja y cambiante, el problema está en hacerle capaz de distinguir lo importante de lo trivial, lo permanente de lo transitorio, lo real de lo aparente. Sólo así el hombre podrá ir seguro por un mundo propicio a la confusión y en el que reina la ambigüedad; sólo así será capaz de encontrar camino en el mar, entre las olas senda segura (Sab. 14, 3). La educación, si tiene como fin el desarrollo pleno de todas las facultades del hombre, ha de tener siempre en cuenta su dimensión espiritual y el fin último trascendente al que está llamado por Dios.

jueves, 12 de marzo de 2009

"El Diario de Ana Frank" un mismo recurso educativo con enfoques diferentes




Los estudiantes de escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires recibirán a partir de marzo “El diario de Ana Frank”, una de las obras más leídas del mundo, con el objetivo de instalar la enseñanza sobre los crímenes del Holocausto, informó el Ministerio de Educación porteño. El ministro Mariano Narodowski afirmó que reflexionar sobre el Holocausto “no tiene que ser sólo un momento al año” sino que implica “un compromiso a trabajar cotidianamente una identidad que recuerde el pasado y asuma la diversidad”. Los alumnos de los últimos años recibirán un ejemplar de este libro clásico en el marco del programa “3x1, Leer para crecer”, por el que se obsequian tres libros al año. A partir de la lectura del texto se debatirán en el aula los crímenes de la Shoá, se harán visitas al Museo del Holocausto y habrá actividades de reflexión. (Página/12, pág.12; La Prensa, pág.16 – 27/01/09)



Comentario Editorial:


Es notable cómo un mismo recurso educativo puede utilizarse para distintos fines. Hace un tiempo publicábamos en este blog la reseña de la película Escritores de la Libertad, un film basado en una experiencia real realizada por una docente estadounidense que, a partir de "El Diario de Ana Frank" ayudó a sus alumnos a aprender a superar las situaciones límite que pudieran afrontar en su vida aprendiendo a hacer un ejercicio de introspección, descubriendo quiénes eran y a tener el valor de afrontar los temores para llegar a dar lo mejor de ellos mismos. Y les hizo tomar conciencia sobre el respeto a cada individualidad, porque en última instancia todos somos iguales, aunque creamos ser muy distintos.


Me da la sensación que esta experiencia a realizarse en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires, tenderá más a no olvidar los crímenes y se analizarán los mismos haciendo un debate, algo muy diferente a la experiencia encarada por la docente estadounidense. Me quedo con ella.


No entiendo por qué en estos tiempos, los adultos argentinos, especialmente los que se encuentran desempeñando una función de poder desde la cual pueden tomar decisiones para toda la sociedad, están más empeñados en recorrer un camino hacia el pasado, hacia la memoria de lo peor de la historia que de apuntar a experiencias que hagan surgir en los niños y jóvenes la luz de la esperanza en un mundo mejor.


María Inés Maceratesi

martes, 23 de diciembre de 2008

Paulo Freire: 20 máximas


1.-Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.

2.-Una visión de la alfabetización que va más allá del ba, be, bi, bo, bu, porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizando

3.-Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos

4.-Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo
5.-Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando

6.-Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad

7.-Enseñar exige saber escuchar

8.-Nadie es, si se prohibe que otros sean

9.-La Pedagogía del oprimido deja de ser del oprimido, y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación

10.-No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión

11.-Decir la palabra verdadera es transformar el mundo

12.-Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa

13.-El hombre es hombre y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre, transformando al mundo, sufre los efectos de su propia transformación

14.-El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas

15.-Sólo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos

16.-Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.

17.-La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados «ignorantes» son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y, por ello, son sometidos a vivir en una «cultura del silencio»

18.-Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra

19.-Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada, conjuntamente con el acceso al poder en un esfuerzo serio y profundo de concientización

20.-La ciencia y la tecnología en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente, de la HUMANIZACION del hombre.

lunes, 1 de diciembre de 2008

¿A dónde va la educación?


La escuela es la que tiene la responsabilidad de educar, pero no puede resolverlo todo. La cultura de la responsabilidad debe formar parte de toda la sociedad, no sólo de la escuela.

La exclusión, es decir, la imposibilidad de incorporarse a la sociedad, ya no pasa únicamente por la exclusión económica, vivimos también una exclusión cultural que es sumamente grave y alarmante. Admitir el desmoronamiento del sistema educativo es consentir la violencia, aceptar la pobreza y la exclusión y resignarse a la desintegración social.

Las desigualdades históricas (en términos de oportunidades de acceso, rendimiento y calidad) de la educación básica están en vías de profundizarse como resultado de las transformaciones de la economía y la crisis. La educación dejó de ser un instrumento que permita el ascenso social y se transformó en un paracaídas que ayuda a caer más lentamente. Estudiar siempre sirve; aun cuando no sirva para ascender, sirve para no caer.

Sin embargo, en nuestro país, demasiadas veces la pobreza de las familias se encuentra con las pobrezas de la oferta escolar. Y a las escuelas donde asisten los chicos de menos recursos, las que deberían ser, más que otras cosas, promotoras del ascenso social y espacios de auténtica inclusión, vemos que les falta infraestructura, insumos y equipamientos didácticos y calidad de los recursos humanos que allí trabajan. Las dos pobrezas se potencian.

También es cierto que algunos docentes hacen maravillas allí donde faltan los recursos. Es preciso poner un nuevo énfasis en la tarea del docente, humilde, pero que sigue siendo siempre trascendente. Y es en las aulas donde realmente se hace la diferencia, pero pasa desapercibida, porque el esfuerzo cotidiano y silencioso no es noticia. La escuela sale en los medios cuando un chico lleva un arma y empieza a los balazos. Eso conmueve y nos sensibiliza, y el colectivo social dice: "así de mal está la educación". La educación no es sólo un derecho humano, es también un instrumento imprescindible para fortalecer el capital social y construir ciudadanía. La Escuela debería poder garantizar la equidad para asegurar la inclusión social, porque no se puede pensar en un proyecto de país que no tenga un compromiso real con la educación.

Los chicos merecen que hagamos el esfuerzo de volver a fortalecer el interés social en la educación, sobre todo, volver a creer y a generar en la gente la convicción de que la importancia de la educación reside en el hecho de que tiene que ver con el desarrollo intelectual y social de las personas, de que es parte del capital cultural de un pueblo y no se limita a preparar solamente para el trabajo. Vivimos en la sensación de un presente permanente. No proporcionamos a los jóvenes la dimensión histórica de su existencia, no les mostramos que están implicados en un proceso en el que se heredan cosas y se dejan otras para los que vendrán luego; precisamente porque tenemos un pasado, la tarea que hacemos, decidiendo responsablemente hoy, tiene trascendencia porque impactará en el futuro próximo.

Invertir en una educación de calidad para todos es comprometernos con el porvenir y poner en el centro de la escena a los niños y a los adolescentes, es invertir en un futuro mejor para todas las personas y para la misma sociedad. Si no les transmitimos a nuestros jóvenes esta herencia cultural, algún día ellos nos reclamarán por haberles ocultado las posibilidades de ser que da la educación.

El desafío es cómo transformar la crisis en oportunidad, cómo dar herramientas a nuestros niños y jóvenes desde el conocimiento y desde los valores para ser sujetos responsables, participativos y libres, capaces de soñar y construir juntos una sociedad más justa, más tolerante, más solidaria, más humana.
Fuente: Revista "Comunicarnos", una publicación de la Comisión de Niñez y Adolescencia en riesgo- Arzobispado de Buenos Aires

viernes, 14 de noviembre de 2008

Más que buenas escuelas


Por: Jorge Casaretto (*)

Una de las fuertes convicciones que ha calado en nuestra conciencia colectiva y de la que debemos estar agradecidos a Dios y a nosotros mismos es que nuestra sociedad encontrará un camino de realización más pleno sólo desde la dimensión educativa.

A veces, esta convicción nos lleva a delegar en el sistema escolar toda la responsabilidad de este camino. Sin duda, la mayor capacitación de nuestros educadores y la perfección del sistema educativo, que no se soluciona tan sólo con la sanción de leyes, es algo fundamental.

Pero una visión reduccionista de esta cuestión nos lleva muchas veces a delegar en los maestros las misiones de dar de comer, de contener psicológicamente, de prevenir de abusos, de desarticular las violencias... En una palabra, a convertirlos en padres, madres, psicólogos, animadores socioculturales, deportivos, etc. Una delegación de funciones exagerada que, como tal, es la expresión de renuncia de responsabilidades, en primer lugar de los padres, pero también de muchas instituciones de la sociedad.
Pero no es ésta la cuestión clave por abordar en estas líneas. Más bien, alegrándome por el progreso de nuestra conciencia colectiva de priorizar la educación, lo que deseo es mostrar una dimensión fuertemente contradictoria de esa conciencia.

Porque desde siempre la tarea educativa ha consistido en transmitir ideas y conocimientos y, a la vez, generar hábitos de vida. Simplificando, podríamos decir: sembrar la verdad y destruir el error, generar virtudes y desterrar vicios. La misión de los educadores consiste en formar personas íntegras, capaces de autodeterminación y de generar vínculos sólidos con los otros. En una palabra: educar es humanizar.

Sin embargo, todos somos conscientes de que hay situaciones profundamente deshumanizantes que crecen aceleradamente en la sociedad, sin reconocer límites y sin que el Estado y la sociedad civil las enfrenten con acciones y medidas eficaces.

En este artículo, deseo referirme a tres presencias fuertemente deshumanizantes que se han instalado en la vida de la sociedad y que, lamentablemente, cuentan con cierto consentimiento o aceptación social y con estructuras difíciles de modificar: la cultura del alcohol, la del juego y la de la droga.

Todos sabemos de la bondad de un buen vino. El mismo Jesús alegró a los novios en las bodas de Canaán y eligió el vino como uno de los signos de su presencia. Pero desde siempre las personas y las culturas supieron distinguir entre la mesura y el exceso y entre la alegría de un buen vino y el vicio del alcoholismo.

Los padres y las madres no saben cómo poner límites a sus hijos, y los chicos hoy confunden divertirse con emborracharse. Muchas veces, los padres son los primeros en cuestionar a los educadores si ocurren accidentes en algún “viaje de estudio” o en la fiesta de fin de año del colegio. Pero mientras tanto, casi todos los fines de semana asistimos a degradantes amaneceres de sábados y domingos, con chicos que deambulan borrachos por nuestros barrios.

El tema está instalado. No se trata de agregar una queja más a la sociedad. En todo caso, nos deberíamos plantear entre todos cómo generamos una cultura de la sobriedad, de la sana diversión y de la alegría del esparcimiento que humaniza, generando vínculos serios, amistades permanentes. Una cultura que nos ayude a darle un sentido humano a esa dimensión tan fundamental de la existencia, como es la de saber divertirse.

El truco, la escoba, la generala, la lotería fueron desde siempre juegos que, de algún modo, animaron nuestras reuniones familiares y hasta nos ayudaron a entretenernos y a conocernos más unos a otros. También desde chicos todos conocimos a alguien que había arruinado su vida y la de su familia por causa del juego.

Algunos parten del argumento de que quienes fomentan el juego simplemente blanquean la dimensión lúdica de la misma naturaleza humana. Pero una cuestión es el juego familiar, el billete de lotería intrascendente y algo muy distinto es instalar en la sociedad la cultura del juego.

Se confunde a la sociedad aumentando la difusión y proliferación del exceso y, por lo tanto, la facilitación del vicio.

El poder económico de los grandes empresarios del juego y sus alianzas con los poderes políticos son enormes. La compra de voluntades y de apoyos no reconoce límites.

Los bingos, difundidos en principio como inocentes salones de encuentro familiar, unidos al fabuloso negocio de los tragamonedas, al alcance de todos los estratos sociales, se han ido convirtiendo en importantes centros de juego y, como tales, en destructores de vidas y ruina de una enorme cantidad de familias.


Muchas veces, funcionarios honestos han tenido que soportar presiones desde diversos estratos del poder para votar leyes o autorizar concesiones que faciliten, en última instancia, el enriquecimiento desmedido de unos pocos a costa de la ruina y la degradación de muchos. Gracias a Dios, algunos municipios de nuestra diócesis han podido resistir a esas presiones, que cada tanto se repiten con fuerza.

En noviembre pasado, la Asamblea Plenaria del Episcopado aprobó un documento titulado La droga, sinónimo de muerte, que no tuvo casi ninguna difusión en los medios de comunicación. ¿Qué pasó? Normalmente, los documentos de la Conferencia Episcopal referidos a sucesos de actualidad suelen ser bien recibidos y difundidos por los medios. Este fue totalmente silenciado. ¿No parece algo sospechoso? Es un documento sumamente claro sobre el poder del narcotráfico y los estragos que produce la droga.

Al recorrer las localidades del Gran Buenos Aires, impresiona encontrar tantos adolescentes y jóvenes sin hacer nada, muchos de ellos que abandonaron la escuela convocados a la esquina por el alcohol y la droga. Esto ocurre en todos los estratos sociales. Ya forman un grupo social numeroso que no estudia ni trabaja. Sólo sobreviven. Ya constituyen una estructura muy sólida difícil de transformar. Es la mayor hipoteca social del país, y si no encaramos con seriedad esta cuestión, dentro de poco tiempo será el mayor de los problemas de la sociedad argentina.
Por todo esto, tomarnos en serio la cuestión educativa implica mucho más que tener buenas escuelas. Si estamos dispuestos a que la educación sea una verdadera política de Estado, deberíamos combatir con seriedad y firmeza todo lo que fomenta el vicio: el juego, el alcohol y la droga en primerísimo lugar. Y, por supuesto, es el Estado en sus diversos niveles, nacional, provincial y municipal, el que debe encarar con más fuerza este combate.

(*) El autor es obispo de San Isidro.

Fuente: Valores Religiosos

jueves, 23 de octubre de 2008

Sin lectura no hay escritura


Nunca se termina la posibilidad de curiosear, aprender, conocer; si leímos mucho entendemos que nos falta mucho más por descubrir y no nos alcanza la vida.

Reportaje a Gustavo Roldán, Escritor

EM: La Educación en nuestras manos: En uno de tus últimos cuentos El camino de la hormiga decís que naciste en el Chaco y te criaste "en el monte junto al río Bermejo, ahí donde el fuego sigue conservando el misterioso poder de reunir a los hombres y despertar la pasión por los cuentos". ¿Esta pasión por los cuentos es la que despertó tu vocación por escribir?

Gustavo Roldán: Crecí escuchando cuentos que contaban los arrieros, los domadores -todos hombres de a caballo- en la rueda del mate, mientras se hacía el fogón para el asado. Cuentos folclóricos, tradicionales, esos que hace siglos van dando vuelta al mundo; de aparecidos, de mentirosos. Me gustaba escuchar, una vez y otra vez y mil veces. Allí estaba yo, sentado, metido entre las patas de los grandes, porque quería ser un domador igual que ellos. Ninguno sabía leer y escribir, pero sabían contar historias, tocar la guitarra, cantar, andar a caballo, enlazar, domar; una suma de méritos que me parecían admirables. Sin pedirme permiso me llevaron a la escuela. Yo no quería ir por un motivo muy simple, que discutí largo y tendido con mi padre: si quería ser domador y ninguno de esos señores que admiraba sabía leer y escribir, ¿para qué quería saber leer y escribir?

EM: Pero te mandaron igual.

G.R.: Me mandaron igual. Pero me quedó ese gusto por las historias, por esos cuentos que significaron momentos de maravilla, de iluminación, de alegría. Sigo convencido que hacen desarrollar la imaginación, la inteligencia, la creación. Después, entre tantas cosas que uno fue haciendo en la vida, me siguió gustando leer cuentos. Hasta que un día decidí que además de leer quería escribir. Y lo hice muchos años, pero sólo para grandes. Mucho después y gracias a una mala compañía como Laura Devetach, se me ocurrió que podía escribir para chicos y me gustó. Una experiencia muy tardía, soy una especie de joven escritor. Y aquí estoy, ensuciando papeles.

EM: En cierto sentido tus personajes parecen reflejar ese origen. ¿Cómo surgen, qué tienen que ver con el monte, el misterio y todo eso?

G.R.: Ese monte en el que me crié, en el que las casas están unas muy lejos de las otras, en el que no hay vecinos y no hay chicos para jugar, hizo que me pasara todo el día mirando y jugando con los animales. Los monos, los coatíes, las lagartijas, la iguanas: estaban todos allí, tras el patio de mi casa. Aprendí a conocerlos, a quererlos. Después, sumando y restando múltiples cosas, usando ciertas trampas que necesita un escritor en un mundo lleno de prohibiciones y de censuras, pensé que los animales tienen más permiso para hacer ciertas cosas, decir barbaridades que no les gusta a la gente que se digan. Creo que la función del escritor es decirlas, aunque no les guste a los gobiernos, a la gente de buena conducta. Esta especie de pequeño distanciamiento hace que nadie advierta del todo lo que se está diciendo. Un sapo puede hacer cosas con más permiso y esos permisos van quedando.

EM: ¿Vos te referís a temas que no se hablan con los chicos?

G.R.: La censura, en especial en cuentos para chicos, nunca dejó de existir. No se habla con los chicos de los temas fundamentales, de aquellos que verdaderamente les interesa saber. Parece que hay que contarles cuentos pavotes que no contengan conflictos.

EM: ¿Qué temas te parece que los chicos quieren escuchar?

G.R.: Temas que son tabú y que son difíciles de manejar. Quieren saber sobre la vida, el sexo, la muerte. No quieren saber acerca del conejito desobediente que aprende a obedecer a la mamá. Tienen otros conflictos, otros problemas. A los chicos hay que decirles todo lo importante, para lo otro está la televisión que se encarga de hablar tonteras.

EM: Elegís como personajes, al sapo, a las hormigas y otros animales que pertenecen al monte, ¿por qué?

G.R.: Primero porque son de mi región, del monte chaqueño. Estamos tan colonizados que hasta los animales lo están. Hablamos de un león africano, un elefante, una jirafa, que son bellísimos sin dudas, pero quiero que los chicos conozcan nuestros animales. Tenemos una fauna enorme, riquísima. Segundo, con toda mala intención elijo protagonistas como el sapo, el piojo, la pulga, el bicho colorado. Son los de abajo. Creo que si alguien va a cambiar el mundo son los de abajo. A los de arriba no les interesa cambiar ya que está bien hecho para ellos. Los de abajo son ignorados, marginados, no tienen prestigio. Yo estoy cerca del sapo, del piojo. Además, como mencioné antes, funciona la teoría del distanciamiento. Al mencionar conflictos actuales se pueden producir reacciones, porque hay muchos preconceptos obrando sobre cuestiones políticas, religiosas, sexuales. Si decimos piqueteros, la mitad de los lectores puede pensar "esto no me gusta"; pero puede haber una pulga rebelde.

EM: ¿Qué nos dirías a los docentes, qué permisos debiéramos darnos en el aula?

G.R.: La lectura es fundamental, sin lectura no hay escritura. Si no conocemos los grandes poetas y escritores, no se puede escribir. Entonces, primero leer. Y no hacer caso a las recomendaciones de los libros. Si dice "para lectores de 7 a 9 años", hay que sospechar de ese libro. Los chicos de una franja de edad no viven las mismas experiencias y en todo caso cada cual se aproxima como puede. Un cuento tiene un espectro amplio de lectores. Por ejemplo, un lector de cinco años tiene una enorme ventaja: no sabe leer; se lo deben leer, por lo tanto disfruta. El de ocho debe leer por sí mismo y como está en el trabajo de leer, tiene muchos problemas que resolver y puede abrumarse.

EM: ¿Leer en voz alta o en voz baja?

G.R.: La poesía es música y si le sacamos el sonido está perdiendo la mitad de sus posibilidades. Es importantísimo el tono, la forma en la que se leen los cuentos, por ello siempre hay que leerles a los chicos.Además con la lectura no podemos hacer un trabajo para mañana, ni preguntar cuál es el personaje principal. Si me lo preguntan después de haber leído una novela de Cortázar, pienso "tengo que dar examen", no leo más. Tiene que ser libre, conversamos al finalizar, pero como lo hacemos cuando vamos al cine con amigos, si lo deseamos. Tomamos los problemas, los conflictos y los comentamos. La escuela tiene que enseñar dos más dos es cuatro y mañana todos tienen que saber que dos más dos es cuatro. Todos lo mismo, porque hay una sola verdad. La literatura no funciona para mañana, es de una lentitud fenomenal, pueden pasar años y seguir recibiendo aportes de ese cuento que quedó dando vueltas. Además Juan tendrá una versión y María otra y la mía será una hoy y dentro de unos años otra.

EM: Desarrollaste los aspectos de la lectura, pero componer un cuento es un trabajo y a veces se cree que es pura creación, yo creo que no es así. ¿Vos qué opinás?

G.R.: Seguramente uno, dos, a lo sumo cinco, se inspirarán y les saldrán las cosas de una tirada, pero son excepciones. Para los demás mortales, entre los que me incluyo, es un problema de trabajo. Horas "culo-silla". Entonces comienza a surgir. Se trata de dar vueltas y vueltas hasta que comienza a aparecer una historia. Por otro lado si se debe escribir una carta a la mamá con la que se está todos los días se pierde el sentido. Es difícil decirle algo a alguien que no necesita que se lo digas por escrito, en ese caso no importa escribir. Otro tema pendiente en la escuela es la evaluación y poner un número. Todos no tenemos las mismas posibilidades, no partimos desde la misma línea. Las diferencias son monstruosamente grandes a favor de unos y en contra de otros. Esos números que se les ponen son parte, como muchas cosas en el sistema, de una ley despareja. Lo importante es hacer que los chicos lean y disfruten, se enteren, corran, jueguen, escriban, no para ser Maradona, escritor o médico, sino para ir aprendiendo acerca del mundo. Seguro que todos tendrán alguna habilidad, se destacarán más en una cosa que en otra. Finalmente, otra desventaja que corre en contra de la escuela es que al escribir, lo esencial es la desprolijidad. Pero el mandato es muy fuerte porque aunque no lo diga la maestra, cada chico sabe que tiene que ser prolijo, es una exigencia que está en el aire, se lo dijeron en su casa, su mamá, su papá, su abuelita. Nada de cuadernos ajados muy usados.

EM:Es como si en la escuela nos quedáramos con la forma y no con el fondo.

G.R.: Totalmente. La apariencia, la prolijidad, la limpieza, no sirven para ser escritor, servirá para otras cosas, no sé para cuáles, pero no para ser escritor. Hay que ser desprolijo, es un momento de libertad, de apuro, de necesidad, de dejar volar la imaginación; hay que estar preocupado por la historia, por el tema, por lo que se va a decir, lo que se contará. Yo les digo a los chicos, y a más de una maestra se le pone los pelos de punta, ninguna goma de borrar cuando se está escribiendo, hay que tachar, nada que nos detenga en hacer la historia, en esos momentos no se puede ser prolijo, son cosas que se chocan. Además las maestras se han convertido en lectoras de Graciela Montes, de Gustavo Roldán, de Laura Devetach, esas son lecturas para su trabajo de maestras, deben leer sus libros, los libros propios para grandes. Los chicos que son medio animales y que sienten por la piel, por todos lados, no les creen. Se dice "hay que leer" y no ven a las maestras leyendo, ni interesadas por sus libros. Se tiene que ser lector para trasmitir ganas de leer. Los chicos no creen en las palabras, están viendo los gestos, las actitudes y no los convence el hecho de que hay que leer porque sí. Hay que transmitir que es mejor leer que no leer, porque uno se enriquece, se recrea y disfruta.

EM: Además implica un gran completamiento, un desafío de parte del lector

G.R.: Exacto, tienen que trabajar y tiene que ser difícil. Lo fácil no sirve, me tiene que costar trabajo sino no pasa nada, no hay crecimiento (no hago referencia al descifrado). Cuando leemos un buen libro es porque no nos deja tranquilos, nos quedamos con cincuenta preguntas. Para saber cuánto es dos más dos miro televisión y encuentro seguridad. En cambio leer esto nos ayuda a enriquecernos.

G. B.

Fuente: SUTEBA - Suplemento Digital de la revista La Educación en nuestras manos N° 47; 22 de octubre de 2008

jueves, 11 de septiembre de 2008

Día del maestro


Podría haber buscado una hermosa poesía, alguna reflexión ya elaborada para este día tan especial pero no, me puse a pensar en aquellos maestros y maestras que tuve a lo largo de mi vida, porque tenerlos en el recuerdo es el mejor homenaje que puedo hacerles.

Recuerdo a mi maestra de primer grado, la señorita Pileggi, que también había sido maestra de mi hermano y me enseñó las primeras letras y los primeros números.

También recuerdo a Inés Silvia Bernatá, una dulce rubia que tuve en tercer grado; a la Sra. Aída de Nardi en cuarto grado, que se encariñó tanto con nosotras en que la volvimos a tener en quinto; a la Sra de Rodríguez en sexto, que me dejó un imborrable recuerdo y una lección de vida.

La cuento: resulta que a mí siempre me gustó mucho escribir y en aquellos tiempos se acostumbraba a tener un tiempo para la redacción.Las redacciones más sobresalientes eran enviadas al Consejo Nacional de Educación y de sexto grado, siempre elegían las mías.

Yo estaba muy contenta porque era un premio y un estímulo para seguir esforzándome pero, la señorita Rodriguez me sorprendió un día cuando preguntó ¿a que no saben de quién es nuevamente la redacción elegida?, y todas mis compañeras gritaron ¡de Maceratesi!; la maestra dijo "sí, pero no voy a enviarla al Consejo, voy a enviar otra si están de acuerdo" y todas dijimos que sí.

Realmente no me importó, no quería que siempre eligieran la mía pero me alegró que lo hubiera dicho y escuchar a mis compañeras también fue muy bueno. La lección que me dejó fue precisamente ésa: que tenemos que tender hacia la mejor meta y dar todo lo mejor de nosotros mismos en lo que sabemos hacer bien, pero también entender que no es una distinción lo que cuenta sino el reconocimiento de nuestros talentos por parte de quienes nos tienen afecto.

Me doy cuenta cuenta a esta altura del relato, que no menciono a la maestra de segundo grado, realmente no me acuerdo y no sé por qué.

Luego vinieron otros maestros, en la escuela secundaria. Los denominaban y denominan aún: "Profesores", pero no todos eran profesores, algunos y algunas eran "maestros", la diferencia la dejo a criterio de quien esté leyendo este relato.

Así tuve maestros muy importantes en mi vida: Angel Alberto Tabbia, que nos enseñaba Historia pero a través de relatos y de vivencias muy didácticas; el Dr. Humberto Podetti y el Dr. Alberto A. Delgado, abogados y luego juez el primero,que enseñaban Instrucción Cívica y Educación Democrática y a quienes debo el espíritu de dignidad, justicia y civilismo que me transmitieron.

Y más adelante y ya más adulta, cuando decidí estudiar en el seminario catequístico: los profesores Juan Adot, Luis Pérez Bahamonde, Juan Pedro Lumerman, Clara Freitag, Juan Carlos Meinvielle, José Luis Duhourq, Francisco Leocata, José María del Corral, fueron los que me motivaron a seguir una formación más profunda.

Y de la UCA recuerdo a Beatriz Tagtachian, Susana Salazar Gauna, Catalina della Rolle, Carlos Galli, Lorenzo García Samartino, Carlos Scarponi,y muchos más. Aún hoy sigo nutriéndome del pensamiento que generosamente nos regalan tantas personas que saben tanto.

Porque el conocimiento está hoy en ciertos ambientes, algo devaluado; se apunta más bien al sentimiento y a la subjetividad pero lo cierto, es que el conocimiento contribuye a que podamos ser más objetivos y no a guiarnos simple y únicamente por lo que sentimos u opinamos sin fundamento.

Desde aquí y por haber contribuido a que hoy yo sea la persona que soy, agradezco a todos los nombrados y también a los no nombrados por error u omisión ya que algunos fueron muy duros conmigo en momentos clave de mi vida pero, con su actitud de incomprensión, también me dejaron una enseñanza de vida.

¡Feliz día del maestro! y que Dios los bendiga

martes, 29 de julio de 2008

Violencia en las escuelas: un problema de autoridad


Ahora comienza el receso escolar de invierno, en la Capital, en la Provincia de Buenos Aires y en otros distritos; creo que tenemos la oportunidad de reflexionar sobre algunos hechos que han ocurrido, recientemente, en el ámbito educativo y de un modo repetido. Por ejemplo las agresiones de alumnos adolescentes hacia sus maestros o profesores, como así también “tomas” de colegio por parte de los alumnos.

Pareciera que en algunas instituciones educativas existe un clima de desorden. Digámoslo así, en general: falta la paz necesaria como para que el proceso educativo pueda desarrollarse normalmente y con frutos.

Cuando digo paz estoy pensando en la definición clásica: la paz es la tranquilidad del orden. Sin orden es muy difícil estudiar y enseñar, transmitir conocimientos, valores, entablar una relación normal entre maestros y discípulos. No es posible educar.
De tal manera que es necesario que en las aulas reine la paz. Y eso tiene que ver siempre con un orden.


El orden no es algo malo, y mucho menos es algo malo la autoridad. En definitiva se trata de una cuestión de autoridad. Existe cierto condicionamiento y prejuicio de parte de todos nosotros, porque cuando se habla de autoridad nos suena inmediatamente a autoritarismo. Pero no es así.
“Si nos atenemos a la etimología de la palabra autoridad diremos que procede de un verbo latino que significa “hacer crecer”. La autoridad educativa es un servicio ofrecido en favor del crecimiento de aquellos sobre los cuales se ejerce.


Algunos han pensado que estas faltas de respeto graves y la violencia contra algunos docentes tienen que ver con una falta de autoridad de los mismos docentes. Puede ser, pero también ocurre que muchas veces es la misma institución escolar la que se encuentra en un trance de desorden que anula todo ejercicio posible de autoridad, es decir, donde el ambiente que se crea en la institución no favorece el crecimiento integral de los alumnos.

Muchas veces esto es llevado por los alumnos desde sus casas. Es decir, la autoridad paterna, la autoridad educativa de los padres, también ha quedado muchas veces desplazada.
Si el que tiene autoridad es el que tiene que hacer crecer, no puede ejercer esa autoridad si él no ha crecido. A veces nos encontramos con personas que tienen que ejercer determinada autoridad pero no están capacitados, sean docentes o padres de familia.


Si no han crecido ellos, si no viven una serena adultez, una madurez personal, es muy difícil que puedan hacer madurar a esos chicos que traen con toda la carga de la problemática propia de la cultura joven de hoy y la crispación que se vive en la sociedad. No olvidemos, por otra parte, que también el clima social está muchas veces crispado y que falta esa tranquilidad del orden que es la paz. Eso influye en el ámbito interno de la escuela e impide que el proceso educativo pueda desarrollarse de un modo normal y con los frutos que son de esperar.

En el fondo, tenemos que pensar cómo se fundamenta en serio la autoridad educativa de los padres, de los docentes, de las instituciones de enseñanza y de la sociedad entera.
En cada generación debe renovarse esa delicada tarea de transmisión de verdades, de valores, de metas, de objetivos que cada generación tiene que recrear, pero no desde la nada, sino desde la recepción razonable de lo que la tradición le hace llegar y con las posibilidades de que esa tradición pueda ser recibida y renovada con normalidad y alegría.


El ejercicio de la autoridad educativa y, por tanto, también la ubicación de los jóvenes en el proceso educativo, tendría que realizarse con normalidad y alegría.
Es muy difícil hablar de estas cosas cuando en la Argentina de hoy encontramos tantas razones de anormalidad, pero me parece que se trata de algo indispensable y es bueno que lo pensemos.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

miércoles, 1 de agosto de 2007

Absurdo debate entre creacionismo y evolucionismo, dijo el Papa




Roma, (Italia), 1
1 Ago. 07 (AICA)

El debate entre el creacionismo y el evolucionismo es "un absurdo" ya que la teoría de la evolución puede coexistir con la fe, sin embargo, la evolución no responde a todas las preguntas del ser humano, en particular, sobre el sentido de la vida, afirmó Benedicto XVI al responder a la pregunta de un sacerdote sobre la crisis de sentido entre los jóvenes, en un encuentro con 400 sacerdotes de las diócesis de Belluno-Feltre y Treviso, el 24 de julio en Auronzo, localidad de los Dolomitas donde el Papa estaba pasando unos días de descanso.

“En un primer momento parece que no necesitáramos de Dios, es más, que sin Dios estaríamos más libres y el mundo sería más grande. Pero después de un cierto tiempo, en nuestras nuevas generaciones, se ve lo que sucede cuando desaparece Dios”, respondió el Papa.

“El gran problema es que si Dios no existe y no es el Creador de mi vida, la vida se convierte en un simple pedazo de la evolución, nada más, no tiene sentido por sí misma”, añadió. “Por el contrario, yo tengo que tratar de dar un sentido a este pedazo de ser”, explicó.

“Veo que en Alemania y en los Estados Unidos se da un debate bastante duro entre el llamado creacionismo y el evolucionismo, presentados como si fueran alternativas que se excluyen: quien cree en el Creador no podría pensar en la evolución y, por el contrario, quien afirma la evolución debería excluir a Dios”.

“Esta contraposición es absurda, pues por una parte hay muchas pruebas científicas a favor de una evolución que se presenta como una realidad que tenemos que ver y que enriquece nuestra conciencia de la vida y del ser como tal. Pero la doctrina de la evolución no responde a todas estas preguntas y no responde, en particular, a la gran pregunta filosófica: ¿de dónde viene todo? ¿Cómo se ha emprendido un camino que llega finalmente hasta el hombre?”.

“Me parece muy importante -explicó-, que la razón se abra más, que vea estos datos, pero que también vea que no son suficientes para explicar toda la realidad”.

“Hemos sido concebidos y queridos y, por tanto, hay una idea que me precede, un sentido que me precede y que tengo que descubrir, seguir y que en último término da sentido a mi vida”, subrayó. Esta visión, aclaró, es necesaria para comprender también el sentido del dolor.

“Es importante hacer que los jóvenes descubran a Dios, hacer que descubran el amor verdadero, y hacer que descubran también la bondad interior del sufrimiento, que me hace más libre y más grande”.

Cuidar la Tierra si queremos sobrevivir

El Santo Padre también urgió a los sacerdotes a cuidar la Tierra. Instó a todos a "escuchar la voz de la Tierra" o arriesgarse a destruir su misma existencia.

"No podemos hacer lo que queramos con nuestra Tierra, que nos fue confiada", dijo el Papa. "Tenemos que respetar las leyes naturales de la creación, de la Tierra, aprenderlas y obedecerlas. Esta obediencia a la voz de la Tierra es más importante para nuestra futura felicidad que un deseo del momento.

Nuestra Tierra nos está hablando y tenemos que escucharla para descifrar su mensaje si queremos sobrevivir", indicó Benedicto XVI.+


miércoles, 4 de julio de 2007

Desde hoy en adelante...



Hoy tenemos edificios más altos y autopistas más anchas, pero temperamentos más cortos y puntos de vista más estrechos. Gastamos más, pero disfrutamos menos.

Tenemos casas más grandes, pero familias más chicas.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más conocimientos, pero menos criterio.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.

Hemos multiplicado nuestras posesiones, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.

Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría.
Con más comida, pero menos nutrición.
Son días que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempo de casas más lindas, pero más hogares rotos.

Por todo esto, propongo que de hoy en adelante.

No guardes nada "para una ocasión especial", porque cada día que vivas es una ocasión especial.
Busca a Dios, aprende a conocerle, lee más, siéntate en la terraza y admira la vista sin fijarte en las malas hierbas.
Pasa más tiempo con tu familia y con tus amigos, come tu comida preferida, visita los sitios que ames.

La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es sólo para sobrevivir.
Usa tus copas de cristal, no guardes tu mejor perfume, úsalo cada vez que te den ganas de hacerlo.

Quita de tu vocabulario las frases "uno de estos días", "algún día".
Escribamos aquella carta que pensábamos escribir "uno de estos días".
Digamos hoy a nuestros familiares y amigos cuánto los queremos.

Por eso, no retardes nada que agregaría risa y alegría a tu vida. Cada día, hora, y minuto son especiales, y no sabes si pudiera ser el último.