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jueves, 21 de mayo de 2009

Llamamiento mundial por la Infancia


Con ocasión del 20º aniversario de la Convención de los Declaración del Niño, la Oficina Internacional Católica de la Infancia (BICE) lanzará un “Llamamiento mundial por la Infancia”, en un acto que tendrá lugar en el Palacio de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza) el próximo 4 de junio, en el que se escuchará la voz de los niños de las diferentes partes del mundo y al mismo tiempo, habrá una exposición de fotos, dibujos y videos creados por niños.

“Todavía, se verifican retrocesos inquietantes y violaciones muy graves de los derechos del niño en muchas regiones del mundo”, expresaron los responsables de esta iniciativa que llamaron a firmar este Llamamiento para “promover una cultura del respecto del niño para garantizar el desarrollo integral de todos los niños, niñas y adolescentes”. Y agregaron que “los firmantes marcan su compromiso en la defensa de la dignidad y de los derechos del niño en todas las regiones del mundo donde ellos están violados”.

Desde BICE explicaron que “si bien la Convención sobre los Derechos del Niño ha permitido progresos innegables desde hace 20 años, estos últimos años se ha producido un cierto sofocamiento. Esta constatación, así como el carácter transnacional de muchas cuestiones relacionadas con los niños (migraciones, trata, redes de pronografía infantil, ventas de órganos, etc.) hacen que, en nuestra opinión, una nueva movilización por la infancia a escala mundial sea urgente”.

Los organizadores buscan asociar a este llamamiento a otras organizaciones y asociaciones que trabajan con los niños, y a otros actores, a quienes invitaron a “examinar el conjunto de progresos realizados durante los últimos 20 años, la mayoría de las violaciones sistemáticas de los derechos del niño que se producen todavía y los nuevos retos a enfrentar”.

La madrina de este Llamamiento Mundial por la Infancia será Maggy Barankiste, quien salvó a miles de niños durante el genocidio que asoló su país, Burundi, entre 1993 y 2003. Lucha por proteger a los niños de los estragos de la guerra y del SIDA y, después de casi catorce años de intervención sanitaria, social y psicológica durante las masacres entre etnias y la guerra civil, sus acciones han sido reconocidas en todo el mundo y se le otorgaron numerosos premios.

En la década de 1980 el BICE tomó parte activa en la elaboración de la Convención sobre los Derechos del Niño. Coordinó junto con la asociación "Défense des Enfants International" el grupo de ONG’s que trabajaba en la ONU sobre el texto de la Convención. Desde entonces, siguió trabajando para hacer realidad los derechos del niño, gracias a su presencia en 77 países, mediante una red de socios, organizaciones miembros y de expertos. Quienes deseen sumar su firma a este Llamamiento Mundial por la Infancia, pueden hacerlo a través del sitio del BICE:

jueves, 20 de noviembre de 2008

Día Internacional de la Convención de los Derechos del Niño



Hoy, 20 de noviembre, se celebra el 19º aniversario de la Convención Internacional de los Derechos del Niño. Especialmente es este día el que debe funcionar como disparador para reflexionar cuánto y cómo se invierte desde el Estado para garantizar el cumplimiento de los derechos de chicos, chicas y adolescentes.

Cada crisis económica por la que atraviesa el país genera el retroceso de logros sociales y, con ello, de la inversión en niñez. Es importante que la inversión sea tanto en políticas específicas, para los que más lo necesitan, como en políticas públicas, que tengan como objetivo mejorar la vida de todos los niños.

“Siguiendo el concepto que adopta el estudio que año a año actualiza el Ministerio de Economía de la Nación junto a UNICEF (sobre inversión en infancia), debe observarse y propugnarse que se aumente, en términos relativos, la inversión en infancia observando transversalmente el conjunto de las carteras.

En otros términos: ¿cuánto de lo que se invierte en infraestructura, en vivienda, en seguridad, salud, etcétera, está destinado a que los niños disfruten efectivamente de sus derechos?”, aseguró Gabriel Lerner desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

En el Día Internacional de los Derechos del Niño, la pregunta, entonces, es necesaria. ¿Cuáles son los caminos posibles para asegurarles a los chicos educación, recreación, salud, participación; para garantizar que no sufran abandono, maltrato; para que se respeten cada vez más los derechos que por ser niños y adolescentes, ellos deberían gozar?

Un poco de historia reciente

En 2005, el Congreso Nacional sancionó la ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños yAdolescentes. En ella incorporó, además de los principios de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, un cambio radical en el tratamiento de la infancia.

La ley nacional supone un cambio de paradigma, en especial en el tratamiento de los niños en condición vulnerable, es decir, los que sufren maltrato y abandono. Suprime la casi centenaria Ley de Patronato de Menores que permitía una mayor intervención de los jueces e institucionalización de los chicos por esas causas.

Entre otras cosas, ahora priman las políticas públicas sobre la intervención judicial (que ahora sólo debe ser excepcional) y la institucionalización. Además, crea institutos y organismos específicos para llevar adelante esos cambios.

¿Qué es un sistema de protección integral?

Según la ley 26.061, éste debe contar con políticas, planes y programas de protección de derechos; organismos administrativos y judiciales de protección de derechos; recursos económicos, procedimientos y medidas de protección de derechos. Según el artículo 33, tiene como finalidad la “preservación o restitución a las niñas, niños o adolescentes del disfrute, goce y ejercicio de sus derechos vulnerados”.

Fuente: Periodismo Social

martes, 26 de agosto de 2008

Jóvenes en situación de pobreza dudan de su futuro

Un 35% de los jóvenes pobres cree que morirá o vivirá excluido

"Si no trabajás te morís de hambre, de robar o por el paco". Emannuel (17) consiguió un empleo informal y aún pelea contra esa referencia trágica que tiene el 35% de los jóvenes de entre 15 y 20 años del Conurbano que no trabajan ni estudian.

El corte de ese segmento social revela "incertidumbre" donde debería haber proyecto, tal vez algún sueño persistente. ¿Qué expectativas tenés para el futuro?, requirió la encuesta del Ministerio de Desarrollo Social. La respuesta inquieta: el mismo porcentaje considera que "dentro de cinco años" va a estar "muerto o excluido".

El muestreo tiene una base orientativa. Se realizó sobre 500 adolescentes que participaron de grupos focales y en algunos casos con utilización de cámara gesell para evitar la inhibición. Se formaron cuatro agrupamientos: los que "sólo estudian", los que "estudian y trabajan", los "sólo trabajan" y los que "no trabajan ni estudian".

En el sector de mayor riesgo, el 30 por ciento respondió que prevé su futuro con "trabajos precarios". En el Conurbano el 40% del empleo es informal. Otro 35% duda sobre alguna posibilidad de desarrollar vocaciones o anhelos.¿Por qué relacionan el futuro con tanto dramatismo?

Según el ministro Daniel Arroyo, no es una "construcción abstracta". "Está ligada a la muerte de un familiar, amigo o conocido en hechos delictivos o por el consumo de paco".

Todos asumen que la familia debería ser la base contenedora. No obstante, en esos sectores funciona como una organización inestable. Mariela (19) mencionó en la encuesta que "los padres viven trasmitiendo cosas y trasmiten sus propias frustraciones. Ellos mismos -agregó- no saben como salir adelante y, a veces, necesitan más que nosotros ser escuchados".

Una de las conclusiones de esta experiencia menciona la dificultad para "pensar" e "imaginar" el futuro. El vallado es la imposibilidad de ascenso social. Un empleo sería el comienzo. Juan (19) tiene una teoría: "El trabajo te descuelga, yo, si no trabajo estoy todo el día haciendo nada, colgado, en una plaza; en cambio trabajar es como que... caés... no la "bardeas"".

Aún en este medio social complejo, algunos disparadores todavía resisten como mandatos culturales. Luciana (20), estudiante tardía, asegura que su "mayor satisfacción es que llegué, me esforcé y lo logré".

Por: Rodolfo Lara
Fuente: Diario Clarín

jueves, 10 de julio de 2008

Derecho contra la explotación económica de la niñez


Detrás de cada chico que trabaja o pide hay un padre desocupado. Podemos definir al trabajo infantil como aquel que "priva a los niños de su infancia y su dignidad, impide que accedan a la educación y adquieran calificaciones, y se lleva a cabo en condiciones deplorables y perjudiciales para su salud y desarrollo".

La Convención de los Derechos del Niño establece en su Art. 32 - Inc. 1: "Los Estados partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental espiritual, moral o social".
Si bien nuestro país ratificó los Convenios de la OIT, que establecen las edades mínimas de admisión al empleo, cumpliendo con lo pedido por la Convención de los Derechos del Niño en su art. 32 inc. 2, el trabajo infantil es un fenómeno que crece a pasos agigantados en consonancia con la crisis económica y social que viene atravesando la Argentina.

La pobreza, la marginación y las pautas culturales son las principales causas que se toman en consideración a la hora de comprender la problemática de la explotación económica infantil, más allá de que en la misma confluyan una multiplicidad de factores, tanto económicos como sociales.

Se observa que los ingresos obtenidos con el trabajo de los niños muchas veces contribuyen a la subsistencia familiar. Sin embargo, cuando se habla de trabajo infantil no sólo se incluye a los chicos que trabajan en la calle sino también a los que realizan tareas dentro de sus casas, cumpliendo roles y tareas que no corresponden con su edad, por ejemplo cuidando a sus hermanos para que sus padres puedan tener un trabajo rentado fuera del hogar.

En la Argentina trabajan casi dos millones de niños. En la última década el trabajo infantil se multiplicó por ocho. La mitad de estos chicos termina abandonando la escuela para trabajar y ayudar a su familia a obtener los recursos económicos mínimos y necesarios para la supervivencia del núcleo familiar. Esto deja en claro que el problema trasciende el incumplimiento de las leyes de protección del trabajo infantil.

Hay un problema estructural que tiene que ver con la falta de políticas destinadas a la creación de empleo que tiendan a fortalecer el trabajo de los adultos y, por ende, a evitar la explotación económica de los chicos. Cuando los chicos no se vean obligados por las circunstancias a trabajar para ayudar a su familia, disminuirá la deserción escolar por esta causa.Es necesario, por un lado, recuperar la cultura del trabajo y permitir el acceso a un empleo digno a todos aquellos que hoy se encuentran excluidos del mundo laboral y, por el otro, asegurar el acceso a una educación de calidad que les permita a los chicos romper el círculo vicioso que los mantiene, a ellos y a las generaciones futuras, en la pobreza y la indigencia.

Fuente: Comisión Niñez y Adolescencia en Riesgo del Arzobispado de Buenos Aires