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lunes, 1 de junio de 2009

Cómo hablar con los hijos sobre las drogas


La información es una estrategia fundamental en la prevención del consumo de drogas. Es importante hablar con los hijos y fomentar la comunicación y el diálogo, ya que todas ellas son armas preventivas con un valor fundamental para la toma de decisiones.

Pero la información por sí sola, siendo un instrumento necesario e importante al servicio de la prevención, no es suficiente, ni siquiera constituye la base fundamental de la actuación de padres y madres.
Para que una información concreta influya en un comportamiento, ésta debe englobarse en un proceso activo de aprendizaje. Hay que reforzarla desarrollando en nuestros hijos actitudes críticas respecto a los consumos; haciéndoles pensar más que diciéndoles lo que seguramente ya conocen; fomentando su capacidad de decidir y de valorar los riesgos que conlleva el uso de las drogas.
Ejemplos: ¿me divierto más cuando bebo?¿por qué asociamos el alcohol a la diversión? Realmente ¿sirve para ligar? ¿por qué se fuma aún sabiendo que es malo?¿me gustaría que mi hermano pequeño tomase pastillas?

Este objetivo sólo es posible si...

Existe un clima familiar adecuado que facilite una comunicación abierta, bilateral y sincera y que invite a consultar dudas y exponer experiencias sobre éste y otros temas. Si no hablamos con nuestros hijos habitualmente, si no les conocemos, si no tenemos espacios para la convivencia, si censuramos pensamientos y temas, es difícil poder abordar esta materia con naturalidad.

Los padres podemos mantener nuestra capacidad de influencia, lo cual se consigue respetando las opiniones ajenas y ofreciendo una información válida y veraz. Tenemos que escuchar atenta y respetuosamente las opiniones de nuestros hijos, lo que no significa que aceptemos dichas opiniones.

Los padres podemos sentirnos seguros. Para ello tenemos que estar informados sobre las nociones básicas de las drogas y sus consumos, sin que esto signifique que debamos ser expertos en la materia. Podemos admitir el desconocimiento sobre alguna cuestión, proponiendo la búsqueda conjunta de información sin perder seguridad en nosotros mismos.

Evitemos los interrogatorios, a favor de un diálogo bilateral. Para ello conviene rechazar las preguntas cerradas (¿quién?,¿a qué hora?, ¿cuánto?,...) y optar por preguntas que inciten a la reflexión (¿cómo te sientes?, ¿qué pensaste en ese momento?, ¿cuál es tu opinión?,...). Junto a estas preguntas intercambiar informaciones, comentarios y opiniones personales.

Para informar a nuestros hijos sobre las drogas debemos tener en cuenta:

¿Cómo hablar sobre las drogas en función de la edad? Fundamentalmente, ante la demanda explícita por su parte o cuando intuyamos que tienen interés por conocer. También podemos aprovechar momentos propicios para una intervención (programa de TV, situación de consumo en la calle,…). Ahora bien, conviene evitar lanzar mensajes de forma continuada e indiscriminada ya que los mensajes repetitivos pierden eficacia.

Cuando los hijos son pequeños pero ya están en Primaria, es normal que nazca el interés por las drogas socialmente aceptadas, sobretodo, el alcohol y el tabaco. Es un momento en el que no procede informar sobre otras sustancias a no ser que la situación lo requiera.

Lo importante es responder siempre ante sus demandas. Los padres debemos mostrar una total disponibilidad para atender cualquier pregunta o cuestión y no rechazarlas incluso en situaciones comprometidas. Siempre que sea posible, hay que elegir momentos adecuados, sin tensiones ni interrupciones.

Cuando son adolescentes o jóvenes, es conveniente dialogar sobre las drogas, sus efectos, los motivos por los que la gente los consume,... de forma natural y continuada en las relaciones cotidianas. No intentar agotar el tema en un solo día. En este momento , ya se pueden abordar las otras sustancias, siempre y cuando hayamos detectado la necesidad de saber o le sean cercanas.

¿Cómo debemos hablar de drogas? ¿Con qué tipo de mensajes?

Mostrando una actitud clara y firme de rechazo al consumo , especialmente en menores de edad.

Adecuando los contenidos a la edad, la madurez, la capacidad de comprensión, la experiencia previa, las expectativas y las circunstancias concretas de la persona que demanda la información.

Respetando sus puntos de partida : para que resulte válida la información, debemos partir de lo que ellos conocen, de su experiencia, de sus ideas erróneas (que manejan como ciertas), de lo que quieren saber y de su percepción personal del tema.

Con información objetiva, veraz y realista. Evitando dramatizar, amenazar o exagerar sobre los efectos de las sustancias. Tampoco es conveniente banalizar los consumos o ciertas formas de los mismos.

Dando la información ajustada, no más de la necesaria.

Destacando las ventajas del no consumo frente a enfatizar los inconvenientes del consumo.

Usando mensajes cortos, sencillos y claros, que incluyan ejemplos cercanos al estilo de vida familiar. Evitando mostrar situaciones extremas y poco comunes para enfatizar los riesgos del consumo.

Utilizando un lenguaje sencillo , sin tecnicismos, ni palabras de argot .

Fuente: Curso Virtual "En Familia"

sábado, 16 de mayo de 2009

Hijos fuertes ante las adversidades


Lo quiero todo y ahora
Hago lo que me apetece y no me supone demasiado esfuerzo
Me lo merezco todo
Trabajo, sí, pero lo justo para cubrir el "expediente"
Soy un niño, estoy aquí para jugar y divertirme

Parece que el inconsciente de nuestros hijos funciona con las premisas anteriores. El mínimo esfuerzo, el máximo placer. Desde que son pequeños les hemos acostumbrado a llevar una vida fácil y cómoda, a menudo lindante con una vida egoísta y dependiente.

Al principio no nos damos cuenta: son tan pequeños y tan vulnerables que creemos que lo mejor es darle todo tipo de comodidades y seguridad. Con el tiempo nos percatamos que no hemos sabido combinar esa comodidad con exigencia, esa seguridad con esfuerzo. Resultado: nuestros hijos crecen frágiles, con poca resistencia a la frustración y con pocas aptitudes de superación.

Es importante educar a nuestros hijos en la reciedumbre, en la capacidad de superar y afrontar dificultades. Debemos desarrollar en ellos desde pequeños una voluntad fuerte, sentido del sacrificio y fortaleza interior.

Los adultos bien sabemos que la vida no es fácil. Nos depara sorpresas, a menudo dolorosas y difíciles de soportar. Nos exige sacrificios, privaciones y nos da muchas lecciones de humildad. Y esta es la vida con la que se encontrarán nuestros hijos: con momentos buenos y momentos malos. Preparémoslos para sacar el mejor partido de todos esos instantes comenzando ya.

¿Quieres saber cómo ayudar a tu hijo a superar las dificultades del día a día?
14 reglas de oro para educar a tu hijo con reciedumbre

Para tener reciedumbre, hay que estar seguro de uno mismo. La base de la seguridad de toda persona reside en el respeto y el amor que recibe de las personas que quiere. Por eso, trata a tu hijo como a la persona más importante del mundo. Dile a menudo: "Nunca dejaré de quererte, hagas lo que hagas", lo que no quita que se le recrimine por su comportamiento negativo.

Enséñale autocontrol. Enséñale a acabar lo que empieza, a dilatar la gratificación, a controlar sus impulsos. Para ello, desarrolla con él un vocabulario de sentimientos. Muchos niños se sienten frustrados y agresivos porque no saben expresar sus sentimientos. Lloriquean, se quejan, pegan y desisten de sus intenciones. Escribe en una pizarra todos los adjetivos que muestran enfado o tristeza: enojado, irritado, enfurecido, etc. Cuando tu hijo esté enfadado, úsalas para que pueda identificar sus sentimientos: "Parece que estás realmente furioso; hoy los deberes son más difíciles que otros días ¿verdad?" Esto es suficiente para que se sienta comprendido y haga un esfuerzo "extra".

Estimula su aprobación interna. Haz que tu hijo no dependa de tu aprobación sino de su propio reconocimiento. Para ello, cambia los pronombre "yo" por "tu":

- Incorrecto: Estoy muy orgullosa porque no has caído en la provocación de tu hermano.
- Correcto: Debes estar muy orgulloso por no haber caído en la provocación de tu hermano.

Actuando de este modo, conseguirás que se mueva por sus propios objetivos y opiniones, no por lo que piensen los demás de él.

Sé modelo de autocontrol para tu hijo. Si estás en una cola y alguien se cuela, si conduciendo te pitan e insultan, si se te ha borrado el trabajo del ordenador o si tu hijo te reta a una lucha de poder recuerda que eres modelo de autocontrol para tu hijo. Tenlo en mente y aprovecha las circunstancias del día a día para enseñar autocontrol a tus hijos. La técnica de parar, pensar y actuar ayuda en este sentido.
Pregúntate si compras impulsivamente, si discutes con demasiada vehemencia, si te dejas llevar por tu estado de ánimo; si te quejas cuando las cosas no salen como deberían, si te niegas a comer lo que no te gusta o si no le das importancia a la puntualidad. Son pequeños detalles que los niños registran en sus mentes y van conformando su personalidad.

Habla con tu hijo sobre lo que es autocontrol. Explícale que cuando "se aguantan las ganas" de tomarse el postre antes de cenar, de insultar a un compañero que le ha ofendido o de jugar al ordenador cuando no toca está teniendo autocontrol. Identifica las diferentes situaciones del día en que tu hijo supera la tentación y házselo saber: Marcos te ha dicho en el colegio que hagas una cosa que tu no querías hacer y no la has hecho. Eso es autocontrol. Debes estar muy contento de haberlo conseguido. Acostúmbrate a utilizar la palabra "autocontrol" en tu casa para que aprendan a reconocer en ellos esta cualidad.

Dale responsabilidades a tu hijo, además de la de estudiar y sacar buenas notas. Reparte de manera proporcional las tareas del hogar y exige su cumplimiento con la calidad que se merecen.
No bajes el tablón de exigencia solo porque tú hijo es pequeño o porque tiene mucho que estudiar. Si tiene capacidad de realizarlas, debe cumplirlas con la máxima calidad.

No acudas cada vez que te llama porque no siempre que te llama te necesita. De hecho, tu hijo necesita llorar, equivocarse y rectificar sin tu ayuda. Dale espacio y tiempo para aprender a superar por sí mismo sus problemas.

No cedas ante sus caprichos y berrinches. Hay cosas que se pueden explicar y negociar pero hay otras que deben aprender a aceptar sencillamente por el prestigio de los padres.

Quiérelo con detalles, con tu tiempo, con tu presencia, con tu ánimo y con tus palabras pero no evitando que consiga cosas por sí mismo, esforzándose y superándose.

Enséñale a enfrentarse a la injusticia. Utiliza para ello las reuniones familiares. En ellas tus hijos se implicarán y podrán defender sus puntos de vista, respetando los de los demás. El objetivo es que, con el tiempo, sean capaces de defender sus principios y actuar en consecuencia.

Enséñale deportividad, enséñale a jugar limpio. El deporte es una gran herramienta para fomentar el esfuerzo, la perseverancia y la superación de uno mismo.

Establece unas normas claras y sus consecuencias. Asegúrate que todos las conocen y trata de cumplirlas, tú el primero. Un solo consejo: sé consecuente con ellas.

Fomenta el sentido del humor. Evita sobredimensionar los problemas con buen humor y alegría. Un padre o una madre divertidos y alegres son tan o más dignos de crédito que aquellos padres huraños y culpabilizadores.

Formula y comparte un enunciado familiar que guie vuestro comportamiento: Esta familia hace lo que debe, no solo lo que le apetece
Fuente: Solo Hijos News

domingo, 15 de marzo de 2009

Paternidad Responsable- (Educación sexual) Video

Preguntas para la reflexión:

¿Estamos preparados para responder las preguntas de nuestros hijos?
¿Si no les respondemos nosotros, quién o quiénes lo harán?
¿Por qué es tan difícil para los padres responder preguntas sobre sexualidad a los niños?
¿Hay que responder solamente lo que preguntan o más?
¿No necesitaremos ayuda para responder de acuerdo a lo que preguntan?

Algunos papás y mamás están cada vez más convencidos que para responder las preguntas de los hijos se necesita primero tener algunas herramientas. Es preferible que las adquieran ellos antes de que sus hijos recurran a extraños para que se las respondan.

sábado, 3 de enero de 2009

Padres permisivos, ¿cuál es el límite?


Los psicólogos aconsejan que los padres eduquen a sus hijos e hijas con autoridad, pero marcando unos límites razonables

Establecer un marco de referencia

La comunicación en la familia es el pilar básico para el desarrollo del menor (configuración de su personalidad y modos de relacionarse con los propios miembros de la familia y con los amigos de la calle). Los padres deben escuchar a los hijos y los hijos a los padres. Pero es importante que estos últimos no olviden que, ante todo, ellos son adultos y "los niños necesitan que el adulto haga de adulto, porque como amigos ya tienen a los compañeros de clase, de fútbol o de cualquier otra actividad", señala Àngels Geis.

"Entre padres e hijos debe haber confianza -añade-, pero los padres tienen que hacer de padres, aunque hay gente que no lo vea así". Los adultos constituyen el marco de referencia de los pequeños y, por ello, deben tener un proyecto educativo que establezca las normas. "Puede ser un proyecto de salud, de felicidad, de convivencia... Pero un proyecto claro, porque cuando no se tiene se claudica antes", especifica la profesora, quien considera que aquellos padres que se ríen ante la primera pataleta del hijo, tendrán más difícil corregir ese comportamiento cuando éste sea mayor. "Los límites que no se han impuesto al niño de pequeño son difíciles de imponer cuando es mayor", advierte.

Por su parte, Amparo Novo detalla cómo las personas seleccionan y jerarquizan valores e ideales, estéticas y modas, formas de convivencia y de vida entre los diferentes marcos a los que se enfrentan, desde la dependencia infantil hasta la autonomía personal.

"Las personas seleccionan y jerarquizan valores e ideales, estéticas y modas, formas de convivencia y de vida entre los diferentes marcos a los que se enfrentan"

Estos marcos contribuyen a modelar la conducta, sensibilidad y pensamiento de una persona, por lo que los progenitores deben ser conscientes de que sus hijos e hijas absorberán lo que proyecten sobre ellos.

En este sentido, Àngels Geis diferencia dos tipos de niños: "los que tienen un marco de referencia tan cerrado que no pueden hacer nada y, cuando son mayores, o se rebelan o son retraídos, y los que no tienen un marco claro de referencia, sino límites flexibles, los mismos que si en un momento dado tienen que mostrarse violentos para llamar su atención no dudarán en hacerlo".

"No está claro que se pueda identificar como consecuencia de la permisividad de los padres la conducta violenta de los hijos -contradice Novo-. Resulta exagerado emplear el término 'violencia' para calificar una conducta de desobediencia. Si se habla de niños agresivos, es probable que estos procedan de familias en las que los propios padres tienden a comportarse de forma desequilibrada y antisocial".

Para enseñar a los hijos el camino más adecuado, los padres deben ser conscientes primero del que siguen ellos mismos. Si discuten delante del niño sobre el modo de educarle o se contradicen a la hora de dar una orden, habrá más posibilidades de que el pequeño se confunda y siga su propia trayectoria.

Los padres deben estar convencidos de lo que exigen y no cambiar de idea ya que, aunque pueda parecer lo contrario, los niños que tienen unas normas se sienten seguros porque saben por dónde deben ir. Por ello, ante cualquier duda, se puede pedir ayuda externa de profesionales. "Los padres encuentran muchos recursos en la escuela, aunque a veces ocurre que, cuando se acercan a ella, en lugar de informarles de los logros que consiguen los pequeños, sólo destacan lo malo. Etiquetan y catalogan tanto a los hijos como a los padres, y estos no quieren ir para que alguien les diga sólo lo mal que lo hacen", sentencia Àngels Geis.

Fuente: Consumer Eroski
Àngels Geis, es profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad Ramón Llull, en Barcelona

lunes, 10 de noviembre de 2008

"El Diario de la Niñera"


El film "El Diario de la Niñera" fue codirigido por el matrimonio formado por Shari Springer Berman y Robert Pulcini. En esta ocasión han contado con un elenco encabezado por Scarlett Johansson (“El gran truco”, “La dalia negra”, “Scoop”, “Match Point”, “Perdidos en Tokio”), Laura Linney (“El científico del sexo”, “La verdad desnuda”, “Poder absoluto”, “The Truman Show”, “La familia Savage”), Paul Giamatti (“El ilusionista”, “La dama en el agua, “Esplendor Americano”, “Entre copas”, “El planeta de los simios”) y Chris Evans (“Los 4 fantásticos y Silver Surfer”, “Alerta solar”, “Los 4 fantásticos”, “Celular; la llamada final”, “Los reyes de la calle”). El rodaje comenzó el 10 de abril de 2006 con locaciones en Manhattan y Long Island (Nueva York, EUA), Hoboken (Nueva Jersey, EUA) y Ontario (Canadá).

Es la historia enternecedora -y en ocasiones cómica - de Annie Braddock una joven de clase trabajadora de Nueva Jersey que intenta encontrar su lugar en el mundo. Acaba de licenciarse y, aunque su madre se empeña en que se busque un buen puesto en el mundo de los negocios, Annie preferiría cambiar la PDA (Asistente Personal Digital) por el cuaderno de campo de una antropóloga.

Tras un encuentro casual, Annie acaba en la zona más rica y ritualista de Manhattan, el Upper East Side, en nada se parece al barrio donde se crió en Nueva Jersey.. Annie decide escapar de la vida real y acepta el puesto de niñera con una familia adinerada a la que conocemos únicamente como los “Sres. X".

Rápidamente se da cuenta de que la vida nunca es de color de rosa… ni siquiera para la gente con ese alto poder adquisitivo. Su nuevo trabajo requiere que cumpla cada uno de los deseos de la Sra. X y de su malcriado hijo Grayer. Y no solo éso, sino que debe aprender también a evitar el acoso del Sr. X.

La vida se complica aún más cuando Annie se enamora de su vecino, un chico muy apuesto de Park Avenue, lo cual le exige reconsiderar su vida y el camino que ha decidido tomar.


El guión de está basado en la novela satírica “Diario de una niñera”, de Emma McLaughlin y Nicola Kraus publicado en el año 2002, recibiendo muy buenas críticas. Se vendieron millones de copias, pero también tuvo su punto controvertido ya que las autoras, habían trabajado de niñeras en Manhattan para más de treinta familias durante una etapa combinada de ocho años. Al leer este retrato entre mordaz y cómico de una familia increíblemente adinerada de Park Avenue, los medios empezaron preguntarse sobre quién trataba el libro en realidad.

Como en casi todos los films, se enfoca sobre la vida de la protagonista, en este caso la niñera, pero, también es posible advertir la situación del hijo de la adinerada familia que sufre debido al descuido afectivo en el que está inmerso. Si bien sus padres satisfacen hasta su más mínimo capricho, se va convirtiendo en un tirano que descarga toda su frustración afectiva en las ocasionales niñeras que su madre consigue para cuidarlo mientras ella continúa con sus actividades fuera de la casa, las cuales que están orientadas a la caridad y dirigidas a personas desamparadas.

Al llegar Annie, una joven muy dulce, comprensiva, con mucha paciencia y a la vez divertida, el niño se confunde porque nunca había experimentado por ejemplo, el placer de comer algo que su madre no considerara “sano”, como puede ser una hamburguesa o algo dulce.


Este niño está criado para ser un adulto antes de tiempo pero a la vez, va rebelándose y esgrimiendo conductas propias de un tirano.

Annie aguanta y no se da por vencida. Mientras tanto el niño descubre peleas entre sus padres, la infidelidad que su madre le reprocha a su esposo, lo cual, sumado a la ausencia reiterada de ambos y el descuido en el que lo sumergen, hacen que el niño somatice estas situaciones haciendo una crisis. Así Annie se encuentra una noche, sin saber qué hacer ante la elevada temperatura que el niño manifiesta. Avisa a la madre pero ésta no está dispuesta a abandonar su actividad para volver al hogar.



Annie acude entonces a su propia madre (enfermera profesional) para que la ayude en esta instancia. Las dos se ocupan de aliviar al niño de esa crisis hasta la vuelta de su madre, quien se muestra avergonzada (aunque no lo expresa) de su actitud pero, echando a ambas de su casa y despidiendo a Annie por su supuesta incompetencia.

Así el niño sufre otra decepción porque estaba aprendiendo a querer a Annie por quien se siente protegido y amado a pesar de sus berrinches y de cuanto hace para que lo rechace.

Pero Annie, antes de irse de la casa, descubre que la señora, había hecho instalar cámaras en los cuartos para vigilarla y utiliza esa situación para dejarle un mensaje que será luego, una lección para ella.


La mujer asistía con otras madres, a grupos de orientación, en los cuales se intercambiaban experiencias, (entre otras cómo seleccionar una niñera). Lleva el video en el que supuestamente estaban grabados los errores de Annie pero a medida que lo reproducen, todas las madres presentes comienzan a realizar gestos nerviosos y a ella le ruedan lágrimas por las mejillas.

Annie le alertaba en ese video, que su hijo la necesitaba más a ella que a cualquier otra persona o cosa que pudieran darle, que necesitaba también un padre comprensivo y amistoso con él y sobre todo, necesitaba el amor de su familia.

El final nos sorprende con una mamá (la del niño), renunciando a todo por él, incluso a su esposo con quien no podía contar ya que no le interesaban ni su esposa ni su hijo, ni cosa alguna que no fuera su persona y su situación económica.

La mamá de Annie también aprende algo de esta situación ya que tiene que aceptar la realidad: su hija no está dispuesta a realizar ningún trabajo que no le de felicidad.

Ficha Técnica

El Diario de la Niñera ("The Nanny Diaries", Estados Unidos, 2007)

Dirección: Robert Pulcini y Shari Springer Berman.
Producción: Dany Wolf, Gary Binkow, Richard N. Gladstein.
Producción ejecutiva: Bob Weinstein, Harvey Weinstein, Kelly Carmichael.
Guión: Robert Pulcini y Shari Springer Berman; basado en la novela de Emma McLaughlin y Nicola Kraus.
Fotografía: Terry Stacey.
Música: Mark Suozzo. Canciones: Simply Red, Odyssey, Gerge Michael, War,Serge Gainsbourg, Tommy James and The Shondells, Lily Allen, Blondie, Marvin Gaye. Montaje: Robert Pulcini.
Diseño de producción: Mark Ricker.
Vestuario: Michael Wilkinson.
Maquillaje: Heba Thorisdottir.
Sonido: Allan Byer.
Efectos visuales: Harry Dorrington.
Duración: 105'.
Distribuye: GIJEF S.A.
Intérpretes:
Scarlett Johansson (Annie Braddock),
Laura Linney (Sra. X),
Paul Giamatti (Sr. X),
Nicholas Reese Art (Grayer X),
Donna Murphy (Judy Braddock),
Alicia Keys (Lynette),
Chris Evans (el vecino guapo de Harvard).

Comentario:

El cine es uno de los instrumentos con los cuales contamos para la educación, sea en la escuela o en el hogar. Hay muchísimos films y series de televisión (generalmente estadounidenses) de las cuales se pueden extraer importantes enseñanzas, con la ventaja que la imagen nos proporciona, ya que en estos tiempos, especialmente los más jóvenes, viven nutriéndose de lo visual más que de las palabras. El film que comentamos, se puede analizar desde varios aspectos. Es clave el personaje de la niñera como para ver la situación actual de la juventud cuando se plantea su vocación, pero también es posible hacerlo desde la familia en la que desempeña su labor o desde el niño que tiene que cuidar. Muy buena película.

jueves, 9 de octubre de 2008

Valores para distinguir lo bueno de lo malo


¿Qué puedo hacer para que mi hijo desarrolle valores morales y sepa distinguir entre lo bueno y lo malo? Muchos padres se preguntan esto hoy en día, porque todos queremos que nuestros hijos sean honestos, respetuosos, compasivos con los demás, que sean decentes y que sepan defender sus principios actuando responsablemente en cualquier ambiente en el que tengan que interactuar con otros.

Además deseamos que tomen decisiones morales correctas, basadas en sus valores porque los hará más felices y serán más cooperadores con la sociedad en la que viven.Y bueno, será necesario hablar con los hijos, sobre todo con los adolescentes sobre la necesidad de apoyar su vida y su comportamiento en buenos valores, para lo cual tienen que ser educados en ese sentido, guiados y acompañados para reconocer que el dinero se adquiere trabajando honradamente, que la verdad y la honestidad, el respeto propio y ajeno y la responsabilidad por las decisiones tomadas son pilares básicos de la vida personal, familiar y social.

Los padres tienen un papel preponderante en la tarea de acompañar y ayudar a sus hijos a distinguir lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto porque, muchas de las situaciones que afectan a los adolescentes hoy, no son producto de la casualidad sino consecuencia de las elecciones realizadas. Se elige beber alcohol y conducir, por ejemplo, porque nadie obliga a una acción semejante. Consumir drogas, desplegar una actividad sexual prematura y abandonar los estudios, también son producto de las elecciones equivocadas.

Porque los jóvenes, generalmente, ejercen un comportamiento de riesgo que los hace propensos a caer en algunos otros comportamientos. Los padres deben estar presentes para ayudar a sus hijos a discernir los riesgos y consecuencias que sus decisiones tienen en el presente, pero también cómo pueden llegar a afectar su futuro.

Sin embargo, la mayoría de los adolescentes comparten los valores y principios de sus padres, especialmente si han tenido su ejemplo, que es mucho más educativo que las palabras; esos ejemplos serán recordados por ellos a la hora de emprender un camino beneficioso, aún sabiendo que el camino más corto y fácil es una tentación.

Formas de ayudar a desarrollar los valores morales.

Si los padres somos perseverantes y nos empeñamos en concluir una tarea difícil, nuestro hijo o hija se sentirá más proclive a hacer lo mismo con sus tareas escolares.S nos negamos a beber alcohol antes de conducir, ellos lo registran.

Cuando aceptamos que nuestro equipo de fútbol pierda un partido, nuestro hijo aprenderá que no todo en la vida es ganar.Si ve que nosotros apreciamos a las personas, más allá de su raza, religión o condición social, aprenderá a tener diversidad de amistades.

Si nos acompañan al supermercado y la cajera se equivocó a nuestro favor y se lo decimos, estaremos enseñando la honestidad. Así también con la aceptación de los fracasos, la toma de decisiones difíciles, el reírnos de nuestros propios errores, serán ocasión de que aprendan a convivir con las dificultades y las penas que trae la vida y será más capaz de aceptar sus propias imperfecciones.La compasión y la solidaridad también se pueden ejemplificar y enseñar a partir de la participación en un voluntariado en alguna institución de bien público o religiosa

La fe también es un valor humano y trascendente necesario para integrar al ser humano como persona completa. Si nos ven practicar una sana espiritualidad y participar de celebraciones religiosas según nuestras creencias, les estaremos brindando un pilar muy importante para su vida.

En cuanto al uso del dinero en la adolescencia, también seremos el espejo en el cual reflejarse porque, si le damos más valor a lo material (auto, casa, ropa) probablemente nuestros hijos tendrán la misma actitud.

Por lo tanto, tener la capacidad y la fortaleza de enseñarles a distinguir entre lo necesario y lo superfluo es otro punto delicado.

jueves, 10 de julio de 2008

La importancia del agradecimiento

Acerca de la Capacidad de Agradecer
(Taller)

En el marco de su Campaña “Educar para la Convivencia”, que tomó como eje de la actividad el último pictograma del Afiche con las Reglas Básicas de Convivencia I, la Asociación Argentina para la Infancia, elaboró la siguiente propuesta educativa:
Ser capaces de agradecer es una de las expresiones concretas del reconocimiento de la existencia del bien y de lo bueno, lo que a su vez inspira una mirada positiva sobre lo que sucede alrededor nuestro en la cotidianeidad del día a día.

¿Cómo transformar esta idea en una norma de conducta? Una posibilidad es dialogar ampliamente con los niños respecto a la importancia de pensar acerca del agradecimiento, sentir agradecimiento y expresar agradecimiento, y darles la oportunidad de poder experimentarlos.

Se trata de llevar a cabo actividades educativas que permitan a los chicos

1) Captar la realidad cotidiana de diferente manera.
2) Estimular su capacidad de agradecer a la familia y al entorno cercano.
3) Desarrollar su propia capacidad de reflexionar acerca de los efectos que el dar las gracias ejerce no sólo sobre quien recibe el agradecimiento, sino muy especialmente sobre quien lo expresa, es decir: él mismo.

Objetivos a lograr:
1) Desarrollar la capacidad de identificar aspectos positivos en su propio entorno.
2) Evaluar los efectos que produce el dar las gracias sobre los vínculos recíprocos de cada uno con los otros.
3) Concretar una experiencia de manifestación de agradecimiento, con variedad de motivos y en variedad de formas, hacia diversos destinatarios.

Cuestiones a analizar con los niños y niñas:

a) ¿Por qué sería bueno que yo sea agradecido?

b) ¿Por qué cosas sería bueno que yo agradezca a mi familia?

c) ¿De qué diferentes modos se puede manifestar el agradecimiento? Se puede agradecer de diversos modos: palabras, dibujos, abrazos, besos, regalos, flores, etc. ¿De qué depende que yo elija uno u otro?

d) ¿Cómo me siento cuando doy las gracias?

e) ¿Qué les sucede a los otros cuando uno les agradece?

En el proceso de agradecer hay tres pasos:

- Pensar acerca del agradecimiento,

- Sentir agradecimiento.

- Expresar agradecimiento.
Para evaluar:

¿Te parece que siempre deberíamos seguir esos tres pasos?

¿Qué agrega cada uno de los pasos?

Actividades:

A nivel de la familia:

1. Elijan un integrante de vuestra familia, cercana o ampliada, o a alguna persona significativa relacionada con vuestra familia (por ejemplo: un médico, un vecino, alguien que los haya cuidado) a quien quisieran manifestar agradecimiento.

2. Planifiquen cómo van a agradecer a esa persona que eligieron, y expresen vuestro agradecimiento utilizando materiales tales como papeles, cartulinas, lápices de colores, fotos. Pueden elaborar una carta, una tarjeta de agradecimiento, un dibujo, una poesía.

3. Traten de recordar cómo fue el momento en el cual se encontraron con esa persona, y le manifestaron el agradecimiento, y, si pueden, tomen una fotografía. Escriban en una hoja cuál fue el efecto que, según vuestra opinión, produjo en esa persona el agradecimiento que ustedes le manifestaron. Guarden la hoja con vuestra opinión, y la foto, si la tomaron, en un álbum de recuerdos de la familia.

A nivel de grado /escuela:

1. Elijan entre todos los chicos del grado a alguna persona o institución significativa, relacionada con vuestra escuela, o a varias, a quien ustedes como grupo quisieran agradecer.

2. Planifiquen entre todos cómo van a agradecer a las personas o instituciones que eligieron, y decidan de qué modo les expresarán vuestro agradecimiento.

3. Traten de recordar cómo fue el momento en el cual expresaron el agradecimiento, y, si pueden, tomen una fotografía. Escriban en una hoja cuál fue el efecto que, según vuestra opinión, produjo en esa persona o institución el agradecimiento que ustedes le manifestaron. Guarden la hoja con vuestra opinión, y la foto, si la tomaron, en un álbum de recuerdos de la familia.

4. Coloquen la hoja con vuestra opinión, y la foto, si la tomaron, en el álbum de recuerdos del grado o de la escuela. También pueden armar un panel en el cual se colocarán todos los comentarios que escribieron los alumnos de todos los grados de la escuela, y las fotos, si es que las pudieron tomar.

A nivel comunitario:

Se podrá organizar una muestra para exponer los paneles con los comentarios de agradecimiento que hayan armado diversas escuelas, y las fotos, si es que las pudieron tomar.

Se podrá acompañar esta muestra con actividades artísticas y culturales, en las cuales participen los alumnos y sus familias. (*)

(*) http://cms.education.gov.il/EducationCMS/Units/Yesodi/Hevra}. Este sitio pertenece al “Departamento de Educación para la vida en sociedad” correspondiente al Sector de Educación Primaria del Ministerio de Educación del Estado de Israel.

Traducido y adaptado por Mirta E. de Malbergier
Licenciada en Ciencias de la Educación – UBA.

Fuente: Asociación Argentina para la Infancia

jueves, 17 de abril de 2008

La violencia juvenil


Adolescentes hoy, víctimas o victimarios

Cada día, son mayores las noticias que nos llegan acerca de hechos de violencia de nuestro país o el mundo, protagonizados por adolescentes y jóvenes. Lo que es peor es que ya, casi, no nos sorprenden.

Si la sociedad toda se ha vuelto violenta ¿por qué no ellos habrían de serlo? Los adolescentes son el reflejo de la sociedad adulta y a su vez el espejo donde debemos mirarnos.

Hablar de violencia nos remite a un campo teórico controversial donde se entrecruzan lo psicológico, lo social, lo político y hasta lo económico. Qué aspecto es el que sobresale más, a la hora de generar violencia, queda como motivo de grandes debates. Hay mucho de opinión y poco de acción. Casi es proporcional la cantidad de teorías con la creciente ola de hechos violentos.

Como siempre, las primeras voces, se alzan en contra de la familia. Un entorno familiar violento, suelen llegar ha desarrollar comportamientos violentos. Pero, al hablar de violencia en la familia ¿estamos entendiendo, todos, que no solo se refiere a la física? Hay otros comportamientos familiares, más sutiles, que producen también violencia.

Algunos hablan que se nace violento. Algo de razón hay. Dentro del reino animal, el hombre es el único ser que necesita, por tiempo prolongado, al otro para obtener la satisfacción a sus necesidades más vitales: hambre, protección, cuidados. La no obtención de esto genera agresión y en consecuencias conductas violentas.

La familia de hoy está pasando por cambios y modificaciones. Algunos positivos, otros no. Podemos afirmar que las reglas del interjuego social son diferentes y aun, son muchos, los que no lo han asumido aferrándose a un pasado que no era ni mejor ni peor. Es claro que la familia que no pone límites o no hace respetar normas de convivencias hará que sus hijos crezcan en un clima de inseguridad que seguro, en la adolescencia, los llevará a vincularse violentamente.

Otras voces acusan a la escuela sin tener en cuenta que la violencia social, también, se manifiesta en ella. Los objetivos, hoy, deben pasar por hacer realidad, poner en acción los tantos programas sobre valores que, desde los ministerios de educación, han invitado a hacer uso.

Se alzan las banderas de educar en valores, llegan directivas y muy pocas son las escuelas que las pones en practica. ¿Falta de voluntad? No. Solamente es que junto a esta directiva bajan cientos más referidas a contenidos.

"La escuela tiene mucho por hacer todavía para resolver estas cuestiones, pero sigue siendo el lugar privilegiado para aprender determinadas habilidades sociales y así construir una sociedad más democrática y menos violenta. Hay un mayor compromiso en esta cruzada, pero los cambios culturales siempre resultan procesos lentos. Avanzamos rápido en lo discursivo, pero en los hechos todavía nos manejamos muchas veces de manera violenta", admite Mara Brawer, coordinadora del Programa para la Construcción de la Ciudadanía en declaraciones hechas al diario Clarín.

Los docentes se sienten avasallados por tantas disposiciones. No solo las impartidas por el gobierno sino también por las particulares de cada institución que buscan la excelencia educativa. No digo que este mal. Pero una verdadera educación es mucho más que transmitir un cúmulo de contenidos pedagógicos que deben ser aprendidos.

Esto, también, es una forma de violencia: docentes sobresaturados que terminan creando altos grados de climas de violencia simbólica (la socialmente permitida) en el aula. La escuela ya no es más un terreno neutral y la violencia se contagia. Mas entre aquellos que están experimentando grandes cambios en su personalidad, formando su identidad y dando paso a un razonamiento crítico que pone cada una de nuestras conductas en “tela de juicio”.

La sociedad, hipócritamente, se preocupa de aquello que genera. Se afirma que se educa con el ejemplo. ¿Qué aprendizaje es aquel, para un adolescente, que un día ve a un sindicalista agredir a un ciudadano común y al otro día compartir un palco con las más altas autoridades gubernamentales? ¿La impunidad instalada? ¿Qué enseñanza deja el comentario de una directora de escuela, frente a un hecho de violencia donde quedo desfigurada una alumna por ser “la más linda”: “Las profesores me comentaron que no vieron nada que les llamara la atención”? ¿La distracción cotidiana? El círculo de la violencia se sigue dibujando y se cierra más. Es así como Mario Oporto, Director General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires, puede darse el lujo de afirmar: “La sociedad se conmueve cuando ocurren episodios violentos en torno de los ámbitos escolares porque realmente son mínimos si tenemos en cuenta que 4,5 millones de niños y adolescentes comparten todos los días un lugar común”. Minimizar el problema es una manera de no ocuparse de él. Sin embargo, un jefe de preceptores de una escuela estatal se lamenta: “Mi escuela, como tantas otras convive con la violencia.

La salida más concreta e inteligente es la educación. Mi experiencia en dictar cursos y talleres sobre resolución de conflictos, en diferentes colegios y su posterior seguimiento me permiten afirmarlo. En primer lugar hay que apuntalar y dar herramientas a los docentes para que puedan mediar en los conflictos entre los alumnos y los suyos propios. Transmitir una escala de valores, a sus alumnos, que desemboquen en el dialogo y la aceptación de la diversidad.

Educar para la vida tiene que ser el principio motor Familia, Escuela sociedad, Estado, Iglesia, todos están comprometidos.

Joaquín Rocha

Psicólogo Especialista en Educación para la Comunicación
Fuente: San Pablo On Line http://www.san-pablo.com.ar/

miércoles, 19 de marzo de 2008

Mediación y negociación, herramientas para contener la violencia


La negociación y la mediación constituyen métodos preventivos de la violencia. La presencia de un conflicto constituye una oportunidad para revitalizar principios esenciales para la vida de una comunidad como: la responsabilidad social e individual, la participación democrática y la búsqueda cooperativa de soluciones.

La negociación y la mediación son los métodos adecuados en los que los actores sociales promueven procesos más dialógicos, constructivos y pacíficos en las relaciones humanas

Todas las personas están capacitadas para aprender a negociar utilizando técnicas de comunicación que ayuden a escuchar, entender, explicar y practicar un ida y vuelta que se oriente a lograr a una solución a los problemas que satisfaga a todos,

¿Es posible actuar preventivamente?

Sí, para ello es indispensable el conocimiento de estos modos de resolución pacífica de conflictos. No se trata solamente de actuar cuando el conflicto aparece, sino de buscar enseñar cómo se pueden resolver los conflictos, aún antes de estallar.

La negociación y mediación actúan preventivamente porque son procesos colaborativos a través de los cuales, las partes pueden explorar constructivamente sus diferencias, buscando soluciones más allá de su propia visión. Desde la enseñanza de técnicas de comunicación específicas se puede prevenir al violencia en la escuela.

Objetivos

La resolución pacífica de conflictos tiene como principal objetivo promover la paz previniendo hostilidades. En la escuela, la enseñanza de habilidades sociales de resolución de conflictos, hará que se valorice el respeto, y el valor de la palabra empeñada.

Los objetivos más importantes de la negociación colaborativa y la mediación en la escuela son:

Respeto de los derechos
Tolerancia de las diferencias
Conocimiento de las propias fortalezas al servicio de las relaciones interpersonales
Valoración de la autoestima, la diversidad y la dignidad
Utilización del pensamiento crítico de manera constructiva
Manejo constructivo del conflicto
Resolución de los conflictos de manera colaborativa
Facilitación de la comunicación
Adquisición de habilidades para la solución de problemas
Posibilitar la llegada a acuerdos eficaces de posible cumplimiento
La negociación colaborativa y la mediación en la escuela, protegen los vínculos, mejoran la comunicación y construyen una nueva realidad.

Qué es la Negociación:

La negociación es un proceso comunicacional en el que se trata un conflicto buscando el mejor de los resultados. Se trata de un procedimiento informal que se establece entre las partes afectadas con reglas flexibles, las cuales pueden ir cambiando según el momento en que se encuentra la negociación.

Quienes acuden a un procedimiento de este tipo, generalmente son personas que se conocen; familiares, amigos o integrantes de algún grupo o equipo de trabajo.

Generalmente los que negocian son los directamente afectados por el conflicto sin terceros que actúen de facilitadores.

La negociación se puede encuadrar dentro de las siguientes características: ser suave, dura o basada en principios.

Negociación suave o blanda: se privilegia la relación antes que los propios intereses. Este tipo de negociación es habitual en conflictos familiares.

Negociación dura, llamada también intransigente: en la cual las partes generalmente no ceden hasta obtener lo que quieren, se ven unos a otros como adversarios buscando ganar o ganar; se endurecen las posturas haciendo uso exhaustivo de la presión.

Negociación por principios o intereses : las partes tratan de negociar cuidando los intereses de ambos, de tal forma, que todos los involucrados vean satisfechas sus demandas.

En la negociación basada en principios o intereses las partes se ven como colaboradoras, como socios en busca de la resolución de un problema y buscan un resultado coherente que satisfaga a ambas partes eligiendo el mejor método de solución, escuchando opiniones y evitando las presiones.

En la negociación colaborativa se manifiestan los valores de las personas que buscan una solución posible y satisfactoria para ambos: respeto, apertura, tolerancia,cooperación y escucha activa que son la clave para llegar al acuerdo.

Qué es la Mediación

Se trata de un proceso de negociación asistida, confidencial e imparcial en el que todos ganan ayudados por un mediador que hace las veces de facilitador de la comunicación. Se van fijando pautas y reglas de funcionamiento durante el proceso hasta llegar a una decisión y resolución voluntaria del conflicto. Durante el desarrollo del mismo, las partes involucradas van adquiriendo habilidades y aprendizajes para la resolución de problemas.

De todo lo que antecede, podremos deducir el por qué hoy se insiste tanto en el tema de los valores y se coloca el acento en el diálogo como el instrumento clave para el entendimiento entre las personas, pueblos y culturas.

Sin diálogo no hay posibilidad de acceso a la paz porque es la única manera civilizada y no violenta de llegar a establecer acuerdos. Es un trabajo más que tenemos que estar dispuestos a realizar que requiere una capacidad de autodominio, autoeducación y flexibilidad al cambio para aceptar lo único e irrepetible de cada conflicto y de cada persona que hará que cada situación se aborde desde la originalidad que le es propia.
Autor: María Inés Maceratesi